Así se usa a las mafias para justificar políticas racistas: el caso de los manteros

Es un axioma que se utiliza constantemente al hablar de la inmigración, especialmente cuando de justificar políticas restrictivas o represivas contra la población migrante o racializada. El evidente miedo a las mafias por parte de la sociedad hace que sea la excusa perfecta para recortar derechos y libertades siempre que de manera colateral elimine a las organizaciones criminales.

Los migrantes y refugiados que han tratado de cruzar las fronteras han sido los principales damnificados por la presencia de las mafias y su uso por parte de las instituciones para justificar políticas represivas. En el nombre de la lucha contra estas organizaciones se han impulsado políticas que aplastaron multitud de derechos y libertades. En ese caso la presencia de las mafias es innegable, como se ha documentado multitud de veces. Pero lo que también ha quedado claro es que empeorar las condiciones de acceso de las personas que migran redunda en un mayor refugio para las mafias y sus subterfugios de entrada, considerablemente más arriesgados y caros.

Ahora el caso de los manteros es el ejemplo más reciente del uso de la mafia para justificar políticas racistas y represivas. El Ayuntamiento de Madrid ha implantado un plan municipal para los que se dedican a la venta ambulante en la manta, con el objetivo principal de sacar del centro de la ciudad a este colectivo. Las quejas de las asociaciones de comerciantes y los fabricantes de productos consiguieron su objetivo y ahora el consistorio implantará un plan que, a falta de una supuesta mayor concreción en la cara social del plan, contempla un sensible aumento del dispositivo policial en el centro de la capital.

Pero lo que nos ocupa son las mafias. Según salió a luz el plan del Ayuntamiento de Madrid en las páginas del diario El Mundo, en el consistorio que el objetivo era la “persecución de las mafias”. La realidad del plan es muy distinta, tal y como se desvela de forma muy específica: “De lunes a viernes, se ha diseñado un dispositivo de cuatro motoristas, seis patrullas y una docena de componentes de paisano (14 los fines de semana) con el respaldo de las Unidades de Apoyo a la Seguridad (UAS)”. Por el momento, este dispositivo

La Policía del distrito centro se apresuró a revelar que se investigaría si alguno de los manteros eran esclavizados por mafias. Sin mayor especifidad. Sorprende la poca concreción de este apartado, supuestamente el origen de todos los males, cuando el dispositivo policial a pie de calle cuenta con numerosos detalles.

Javier Barbero, concejal de Salud, Seguridad y Emergencias dle Ayuntamiento de Madrid no tardó en utilizar el argumento de las mafias para justificar el refuerzo del despliegue policial. En los micrófonos de Cadena Ser, Barberó decía que “la venta ambulante reproduce lógicas de explotación, presumiblemente por distintas mafias que intervienen en esas cuestiones”. Preguntado específicamente por las mafias, el concejal solo pudo decir que estaban “investigando porque eso tiene que ser absolutamente coartado y perseguido porque está en la base del problema”.

El argumento de que las mafias están tras los manteros ha calado en la sociedad, como quedó demostrado cuando surgió el hashtag de apoyo #conlosmanteros.

Begoña Villacís, concejala de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid, lanzó uno de los mensaje en Twitter más significativos, a priori poniéndose de parte de los manteros e instando a no permitir que las mafias se lucraran con ellos.

No obstante, cuando la visión se amplía y los hechos objetivos salen a la luz, el asunto cambia. En 2015 el Ayuntamiento de Barcelona, antes de la llegada de Ada Colau a la alcaldía, puso en marcha un estudio sobre los manteros. La por aquel entonces teniente de alcalde de Derechos Sociales, Laia Ortiz, concluyó que tras estos vendedores ambulantes “no hay mafias”, además de otras conclusiones como los cuatro años de media que llevaban residiendo en Barcelona.

Sidi, un chico que se dedicaba anteriormente en la manta, contestaba en los micrófonos de la Ser que la Policía sabe “donde compramos los productos, en un bazar chino de Lavapiés y otros sitios. No hay mafias ni nada, cada uno compra y vende lo suyo, sin jefes ni nada”.

Asimismo, la Asociación Sin Papeles de Madrid (ASPM) ya ha advertido por activa y por pasiva que si realmente se quiere acabar con la venta de estos productos, la respuesta de la Policía debería trasladarse a las aduanas, momento en el que los bolsos, zapatos, etc… entran en el país.

Como en el caso de los migrantes y refugiados, el argumento de las mafias se superpone a otras causas que provocan las situaciones que llevan a esa situación, como la pobreza, la falta de perspectiva de futuro o la marginación. Con los manteros es similar, ya que argumentos como la dificultad para obtener los papeles que reducirían la exclusión apenas salen a la palestra, mientras que el fin de las mafias constituye siempre la prioridad absoluta, como el implantado por el Ayuntamiento de Madrid, evitando así entrar en otras cuestiones.

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