Nicolae: “Me quiero ir de España, no quiero vivir en un país con tanta discriminación y odio”

Foto: Najim Ouled

“Me quiero ir de España, no quiero vivir en un país con tanta discriminación y odio”, quien pronuncia estas palabras es Nicolae Kalmar, un rumano gitano de 47 años que lleva 14 en España, posee tarjeta permanente de residencia, pero ya no quiere seguir viviendo aquí.

Habla con impotencia, pero también con decepción. Profundamente herido tras haber sido agarrado del cuello y conducido a un cuarto sin cámaras donde sufrió agresiones verbales y psíquicas en unos grandes almacenes de Madrid, que dice, le marcarán de por vida.

Kalmar trabajó durante años como mediador intercultural, pero lleva desde 2010 en paro, a pesar de poseer diversos títulos y un amplio conocimiento de idiomas.

Los acontecimientos tuvieron lugar el pasado 17 de febrero, Nicolae se encontraba dentro del centro comercial mirando unas gafas de sol que pretendía sustraer del establecimiento, le detuvieron los agentes de seguridad del centro, el trató de justificarse diciendo que había intentando llevarse las gafas pero que las devolvería a su lugar, sin embargo, explica que cuando le pararon y le pidieron el DNI él les entregó el pasaporte “fue entonces cuando uno de los vigilantes me dijo, vaya, otro puto rumano”. Ahí comenzaron las agresiones.

Tras lo sucedido fue denunciado por hurto leve a lo que él respondió con una contradenuncia en sede judicial por el maltrato recibido por los agentes de policía y los vigilantes, “no tenían derecho a humillarme, ni amenazarme de muerte, ni tratarme así. Lo que he pasado ahí dentro no se lo deseo a nadie”.

Asegura haber sido interrogado durante 30 minutos en un cuarto sin cámaras de seguridad y haber sufrido una violencia que le marcará de por vida, “me discriminaron, me amenazaron de muerte y cuando les decía que no me golpearan porque sufro glaucoma uno de los agentes dijo que él era un cabrón sin corazón y que no le importaba mi cáncer”.

Fueron tres vigilantes de seguridad y dos policías los participes en dichas amenazas y vejaciones, según explica Nicolae, los vigilantes le condujeron por un pasillo “como había cámaras me llevaron a un cuarto en el que no las había”, continúa, “un rato después llegaron dos agentes de policía”. Cuando entraron los insultos no cesaron, incluso se incrementaron, recuerda que uno de los agentes le espetó “encima de chulo, rumano”. Comenta que quiso colaborar en todo momento “les entregué la documentación que me pedían y no me puse nervioso, pero de poco sirvió”, añade.

Antes de entrar en la habitación, explica Nicolae que entregó su cartera a los agentes, cuando uno de ellos vio la tarjeta sanitaria, comentó “encima tenéis sanidad. Era una burla constante, mofarse de mi, quitarme el derecho a todo”, explica.

“Un agente sacó una porra extensible y me dijo que me la metería por el culo, como al negro de Francia”

Uno de los sucesos que más conmocionó a este hombre fue cuando “un agente sacó una porra extensible y me dijo que me la metería por el culo, como al negro de Francia”, recuerda que en ese momento se asustó “porque me cogió del cuello de la camisa y su compañero me agarro de la cintura, sólo en ese momento intercedió uno de los vigilantes”.

“Me quiero ir de España, no quiero vivir en un país con tanta discriminación”, es la frase que más repite mientras recuerda “me dijeron que los inmigrantes no somos nadie”. Asegura no haber recibido tantos insultos en la vida “en media hora, fueron más de trescientos insultos, no pasaban 30 segundos sin hacerlo”.

Si hay una palabra con la que describe lo que le sucedió esa es miedo, miedo y susto que no había pasado en toda su vida, pero también humillación “me dijeron que me pusiera de rodillas y que pidiera perdón a su compañero, al que según uno de los vigilantes yo había ofendido. Lo hice, pero me ignoró”.

Sorprendido cuenta que jamás en su vida pensó que existiera tanto odio: “disfrutaban humillándome e insultándome”. Pero lo más grave fueron las amenazas “me amenazaron, me dijeron que si abría la boca me iban a encontrar para hacerme desaparecer”, explica.

Al día siguiente acudió al médico, donde tras realizarle diversas pruebas el parte médico apuntó que se encontraba exaltado y muy nervioso “me dieron unas pastillas para que me calmara y me mandaron a casa”, comenta.

“Se portaron como unos criminales, yo esperaba y prefería que me golpearan o me dieran dos bofetadas, pero tantos insultos me hundieron”, comenta que le recordaron el caso de un joven rumano al que “los agentes habían dado una golpiza y después lo metieron en la cárcel”.

Explica que las cámaras del pasillo prueban que le condujeron a otra habitación, pero ante la carencia de imágenes dentro de esta para probar lo sucedido lo único que quiere es que esto no le suceda a nadie más, “toda esa humillación y discriminación, nadie debería pasar por algo así”. Por último, recuerda que cuando terminaron de tomarle declaración le acompañaron a la puerta de salida “se dieron cuenta de lo que me habían hecho y me dijeron con un tono que pretendía ser amigable: Nicolae pórtate bien”.

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