“Las vidas y testimonios de las personas migrantes y refugiadas son invisibles”

Representación del teatro social / Imagen cedida

Maletas invisibles es un proyecto de La Candela-Teatro y Comunidad, una compañía de teatro social que centra su trabajo principalmente en la educación, el desarrollo y la transformación social. Un trabajo posible gracias a la colaboración de la Asociación de Voluntariado de la Universidad de Valladolid.

La idea nace de la necesidad de visibilizar las historias de vida que son invisibles a los ojos de la sociedad. Con la finalidad de desmontar los estereotipos sobre la inmigración desde la convivencia y el respeto a lo diferente, fomentando una educación intercultural. Con esta propuesta, se busca prevenir también los comportamientos xenófobos y racistas para mejorar la convivencia dentro y fuera de la comunidad universitaria.

Para ello se trabajará durante todo un curso en un proceso educativo a través de diferentes técnicas de teatro del oprimido y de facilitación de grupo, para ir desarrollando propuestas artísticas que ayuden a conectar con las experiencias vitales de los demás.

En la sede de la universidad es donde nos entrevistamos con Alexandra Posac (dinamizadora), José Hernán Miranda (participante), Eva María Fernández (dinamizadora) y Javier Gómez (dinamizador),

 

Abordáis varios enfoques: interculturalidad, expresión artística, etc. ¿Por qué habéis elegido este tema como proyecto?

ALEXANDRA: Creemos que las vidas y el testimonio de las personas migrantes y refugiadas son invisibles a los ojos de la sociedad. Nuestra intención es sacarlo a relucir, que toda la población los conozca. Que de alguna forma se ponga en lugar de esas personas. Entendemos que los desplazamientos humanos son permanentes a lo largo de la historia, y permanecen debajo de toda la “montaña de escombros” del sistema, que además está configurado para que exista esa opresión hacia las clases desfavorecidas, en este caso migrantes y refugiadas.  

JAVIER: El proyecto sucede ahora ante el contexto de crisis humanitaria. Queremos evitar que se quede ahí, en lo anecdótico, en la noticia, en lo “grave y escandaloso que nos parece”. Ponerle vida y cuerpo a lo que ocurre a través de otras personas, ya que es la única forma que tenemos de contactar con la realidad.

EVA: Es un proyecto vivencial en el que se pretende trabajar historias de vida reales. Pasamos todas las vivencias por el cuerpo, y usamos diferentes expresiones artísticas. La idea es desmontar mitos, estereotipos, miedos que tiene la sociedad, visibilizar e informar. Por otra parte, dentro del proyecto participan distintas personas. Aquí tenemos a uno de ellas – señala a Hernán-. Es inter-generacional e intercultural. La convivencia y el aprendizaje unos de otros son fundamentales.

JOSÉ HERNÁN: El proyecto llegó a presentarse a la facultad, y me llamo la atención. Porque nunca he hecho teatro y por ser un proyecto intercultural. Aquí en España, del poco tiempo que llevo acá, he estado en otro tipo de voluntariado, pero han sido más cerrados. No cerrados a que cualquier persona se una, sino que hay más gente de aquí. Me interesaba conocer gente de aquí y de otros sitios, y ver como se sobrellevaba un proyecto así, tan pluricultural como es Maletas Invisibles.

 

Respecto a otras formas de manifestaciones culturales que abordan la interculturalidad, como el cine o la novela. ¿Qué es lo novedoso de este estilo de teatro?

ALEXANDRA: Posicionarse en el espacio a través del cuerpo, utilizar el cuerpo como medio de comunicación. Y cuando expresamos a través de las imágenes corporales, a las que llamamos estatuas, éstas tienen una serie de emociones que salen de las presiones de los seres humanos. En el caso de las personas migrantes o refugiadas, trabajamos desde las emociones, desde las opresiones que están sintiendo, y lo exteriorizamos a través de diferentes imágenes corporales. Esto nos permite empatizar más con los demás, se hace visible lo que está en el interior. Es una forma directa de exteriorizar cómo me siento y de compartirlo con el grupo y con la gente en general.

JAVIER: Buscamos a través de imágenes potentes exteriorizar cómo se sienten las personas cuando se encuentran con distintas realidades, en este caso, en torno al tema de las migraciones, el racismo, o el rechazo porque “yo vengo de otro sitio” o “tengo una pinta distinta”. Es muy fácil para una persona que lo ve reconocer lo que está pasando en cada imagen, porque hay ciertas reacciones físicas, ciertas formas de expresar las emociones que son universales.

ALEXANDRA: El hecho de poder compartir con los demás lo que me está pasando llega incluso a ser terapéutico. El grupo me está apoyando y está representando lo que yo estoy sintiendo. Entonces estoy compartiendo mi sentir.

 

Me has comentado antes que hay como dos especies de roles. ¿Cuál es el rol que toma cada uno dentro del proyecto? ¿hacéis todos lo mismo?

EVA: Nosotros somos los facilitadores o dinamizadores y luego están los participantes.  Nosotros facilitamos con una serie de técnicas o dinámicas para que los participantes pongan en juego la inteligencia grupal. Toda la sabiduría nos la da el grupo.  Ellos son los importantes, los que aportan. Queremos empoderar al grupo. Son técnicas del teatro del oprimido y del teatro comunitario.

JAVIER: Si fuésemos una compañía de teatro al uso haríamos un casting de actores, y un trabajo de investigación. Buscaríamos noticias, hablaríamos con gente, y luego pensaríamos nosotros “¿qué cosas interesantes queremos contar?”, y nos sentaríamos, probaríamos, ensayaríamos y lo montaríamos. Pero nuestra apuesta es que sean las personas las protagonistas, cada uno desde su propia vida, las que digan qué es lo que necesitan contar de sí mismas o de otro.

ALEXANDRA: El trabajo empieza desde lo que le pasa a la comunidad, las necesidades que la comunidad tiene que expresar y se usa esta herramienta para poner encima de la mesa esas necesidades.

JOSÉ HERNÁN: Tengo más opción a expresarme y no sentirme como minoría, que es algo que he sentido desde que estoy estudiando en España. He sentido que, tal vez, mis intereses o mi voz no va a ser escuchada por ser parte de una minoría en comparación como si fuera de aquí. Lo veo como una herramienta para compartir experiencias, poder expresarme, y poder desarrollarme de una mejor manera, y conforme con todo el grupo. Poder ir trabajando todos de la mano.

 

¿Ha supuesto este proyecto un desafío diferente respecto a otros montajes que habéis realizado antes?   

EVA: Si, porque, es muy difícil encontrar a gente tan diferente, de diferentes nacionalidades, de diferentes edades… Es difícil simplemente explicarlo, hasta que vienen, se enganchan y dicen “me motiva y me encanta venir a esto”.

JAVIER: Yo sí que siento como una gran responsabilidad. En todos los proyectos he sentido una responsabilidad. Porque al final estamos trabajando temas sociales, y en los montajes que hemos hecho de teatro foro, trabajamos con gente joven y participamos en su educación. Nuestra misión está enfocada en que las personas que han confiado en nosotros aprovechen el proyecto y lo expriman al máximo. Son unas expectativas bastantes altas y muy valiosas. 

ALEXANDRA: A mí me parece que la novedad, es empezar a empoderar a las personas y al grupo, sin ninguna condición, sin ninguna etiqueta, ni estereotipo, para que salgan al escenario y cuenten sus vivencias. Porque estamos hablando de gente que, la mayoría de ellos, por no decir todos, no han hecho teatro. Y claro, la herramienta del teatro es una herramienta que asusta, porque nos desnudamos ante el público. Empoderar a la gente para que sean ellos los propios protagonistas de su transformación, o de nuestra trasformación, porque al final es la de todos. 

 

¿Qué es lo que os ha aportado el proyecto a título personal?

JOSÉ HERNÁN: Me ha dado un poco más de confianza para poder expresarme y ver que mi opinión no tiene necesariamente que ser como la de la minoría, sino que realmente es una opinión diferente, ya más que todo como persona, no como, por ejemplo, “de mi país”. He aprendido a no considerarme de un sitio u otro, a expresarme más abiertamente, porque muchas veces a la hora de expresarme pienso: “tal vez no les va a gustar mi opinión porque no soy de aquí”. Ya no es un tabú de otros, sino un tabú personal. También a tener menos prejuicios. Cada persona tiene una maleta que ha cargado a lo largo de toda su vida, que le lleva a ser de una forma u otra, con el proyecto he estado viendo que hay que eliminar ciertos prejuicios con los demás y con uno mismo.

ALEXANDRA: Me parece que lo que dice José es súper importante, porque es la esencia y está en las entrañas del proyecto: la convivencia, y el entendernos y el unirnos, sin importar la cultura o la condición, porque somos personas.

EVA: Al fin y al cabo compartimos las mismas emociones y sentimientos.

JAVIER: Pensando en lo que decía Hernán, me parece interesante que en el proyecto las personas tengan oportunidad de dejar de ser la etiqueta con la que habitualmente funcionan por la vida. Entonces ya no tienen que actuar o ser de ninguna manera, sino que tienen la oportunidad de obligarse a bajarse un poco del personaje que todos llevamos habitualmente por la vida.

 

¿Cómo veis el futuro acerca del proyecto?

ALEXANDRA: Expectativas de futuro del proyecto todas. Lo primero escuchar al grupo, y respirar lo que el grupo quiera en el futuro. A mí me gustaría que esto siguiera durante años hasta ver que es lo que pasa. Incluso mover la muestra que salga por diferentes lugares para que estas voces y esta visión sean un altavoz para todo el mundo. Para toda España y donde podamos ir.

¿Dónde está la importancia en este tipo de herramientas para combatir el racismo?

JOSÉ HERNÁN: Yo creo que es para darle voz a esas personas que no se animan a hacerlo por si solas. Porque parte importante del racismo tiene… Yo por lo menos, desde mi punto de vista, no sé si está bien o mal, pero lo veo como una persona que lo ejerce, y otra que lo permite. Entonces, creo que parte importante de este proyecto es darles voz a esas personas que callan y lo permiten. Poder trabar en conjunto, poder unirse, para que sepan que hay otras personas que no pasan lo mismo, pero lo entienden. Que tal vez nunca lo han pasado, pero que se solidarizan con la situación, o se ponen al lado de la situación. Hay maneras de combatirlo, no solo manifestarse, sino como una muestra artística, una canción o un poema para combatir las problemáticas sociales, en este caso el racismo.

EVA: Desde la base del teatro del oprimido eso es lo que se pretende trabajar: opresores/oprimidos, que es lo que está permitiendo que esto continúe.

JAVIER: El opresor es el beneficiado, entonces, de forma activa trabaja para mantenerse en su estatus de privilegiado. Y el oprimido también trabaja muchas veces de forma activa manteniéndose en el rol de oprimido. El status quo no se suele desafiar.

EVA: El hecho de que la persona que está siendo oprimida, se empodere y diga: “aquí estoy yo y voy a visibilizar lo que estoy sintiendo y estoy viviendo”, es lo que hace de esta herramienta algo tan potente.

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