“España lleva décadas levantando muros a nivel jurídico”

Daniel O.

 

Daniel, es un estudiante de psicología en la universidad Complutense de Madrid y una de las personas participantes en la creación de Kwanzaa, asociación que tiene como objetivo, luchar contra el racismo estructural dentro y fuera de la universidad.

Nos habla de la necesidad de contar y representar en primera persona las inquietudes, realidades, problemas y soluciones de las personas afro nacidas y crecidas en España. Destaca la importancia de “difundir, transmitir y hacer visible la literatura sobre el mundo afro”, para aportar otra visión alternativa a la historia eurocéntrica que se enseña en las instituciones educativas.

Después de 20 años en España, la gente destaca lo bien que hablo español y siguen preguntándome por mi “nombre africano”

“Existe un racismo implícito”, afirma este activista nigeriano que llegó a España con cinco años, acompañado de padres y hermanos. “En España hay sobre todo un racismo interiorizado del que no se habla, dicen que no son racistas” comenta, mientras evoca momentos de su vida que contradicen esta afirmación.

“En el colegio, los niños me cantaban la canción del anuncio de los conguitos. Esos momentos me marcaron”, recuerda. Un racismo durante su infancia que se estructura en un sistema que fomenta la discriminación. “Luego está el racismo institucional reflejado en la ley de Extranjería”, denuncia. Para los migrantes africanos, los trámites burocráticos son diferentes a otros inmigrantes, basta con haber nacido en el continente vecino “si eres de un país africano se tarda cinco años en conseguir la residencia y diez la nacionalidad, son leyes que nos dejan desamparados”.**

Sus afirmaciones se apoyan en el contenido de Ley de Seguridad Ciudadana (Ley Mordaza), que ampara las devoluciones “en caliente” y amenaza la libertad y los derechos humanos de los ciudadanos extranjeros. En referencia a la indignación generada por el muro que quiere terminar de construir Trump en los EE.UU. Daniel recuerda que los muros no tienen por que ser físicos para ejercer su función, como lo son las vallas Ceuta o Melilla, hay otro tipo de muros, “España lleva décadas levantando muros a nivel jurídico”, añade.

Muros que para este estudiante de psicología se fomentan en parte “gracias a la historia distorsionada que se enseña en clase y que pasa de generación a generación”. Cita a la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, para destacar el peligro de contar una sola versión de la historia. “Los protagonistas siempre son blancos, desde los cuentos infantiles hasta la historia de la humanidad. Es curioso ver como incluso las personas afro nos hemos creído esta versión”. No se olvida del papel de los medios, que perpetúan ese racismo “solo se ven personas que saltan vallas o venden en la calle. Esa es la única información de gente afro que los españoles blancos reciben”, critica.

Daniel habla de la complejidad a la hora de visibilizar en los medios a una comunidad afro libre de estereotipos “ahora se nos pide que pongamos acento”, explica en referencia a su experiencia personal “recuerdo cuando me pidieron cantar con acento”. Pedir a los actores negros que pongan acento extranjero para reafirmar y fortalecer esa visión entre un “nosotros” y un “ellos”. “Una de las cosas que más dificulta la integración es el lenguaje”, continúa, “es la base de la integración, si estas personas, que hablan perfectamente español, son presentadas como personas a las que les cuesta hablar con fluidez el mensaje que recibe el público es de “lo intentan pero no son como nosotros”. Esto hace que se siga pensando que somos diferentes”.

“Si hubiera vivido en los tiempos de la esclavitud en Estados Unidos, no me hubiera importado tener en mi finca algunos de esos negros”.

Habla sobre experiencias que confirman el poco conocimiento sobre la comunidad y cultura afro en España “después de 20 años la gente destaca qué que bien hablo español y siguen preguntando por mi “nombre africano”. A veces, ese racismo se manifiestan de manera mas directa. Recuerda cuando un antiguo coordinador del trabajo le comentó “si yo hubiese vivido en los tiempos de la esclavitud en Estados Unidos, no me hubiera importado tener en mi finca alguno de esos negros trabajando para mí”, ofendido Daniel se quejó al equipo directivo. A los pocos días el coordinador había sido despedido “el resultado fue un logro e indica que algo está cambiando”, afirma.

Pero a pesar de los esfuerzos, reconoce la dificultad de un cambio social verdadero si no va acompañado de formación. Con su experiencia como profesor particular de clases de inglés detectó cómo los niños reproducen los perjuicios de los adultos, “recuerdo que una vez les ensené un vídeo de dibujos animados y cuando apareció una niña negra, uno de mis alumnos gritó “que fea”, aquello me hizo pensar qué tipo de educación están recibiendo”. Sin embargo, este joven universitario defiende que implementar cambios en la sociedad depende de todas nosotras “está en nuestras manos seguir construyendo puentes que nos unan y derribar los muros que nos separan”, comenta.

 

Corrección:

** Según el artículo 22.1 del Código Civil para la concesión de la nacionalidad por residencia se requiere que ésta haya durado diez años. Serán suficientes cinco años para los que hayan obtenido la condición de refugiado y dos años cuando se trate de nacionales de origen de países iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal o de sefardíes.

2 Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published.

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies