Sin papeles y sin derecho al ocio

Concierto de Princess Nokia en Madrid / Fotografía cedida por Ana Palaniuk (@anapalaniuk)

Princess Nokia (Destiny Nicole Frasqueri, 1992) actuaba por primera vez en Madrid. La Sala Mon Live esperaba con lleno su combinación de estilos: trap, R&B, funk y hip hop. Su música y una firme defensa hacia las personas homosexuales, transgénero y las mujeres han convertido a la neoyorquina de ascendencia puertorriqueña en una referente feminista y antirracista.

La cantante no se mantuvo indiferente ante la injusticia de las leyes racistas, por ello no quiso que una joven afro que había pagado una entrada para verla y oírla cantar se quedará fuera por no disponer de la documentación en regla. Los vigilantes encargados de controlar el acceso, impedían a la joven acceder, así que sus amigas decidieron utilizar la última herramienta que les quedaba, escribir vía Instagram a Princess Nokia, quien no solo respondió sino que unos minutos antes del concierto salió para que la dejarán entrar.

La afectada es una activista antirracista de 22 años, que prefiere mantener el anonimato por razones obvias. Lo que le sucedió no es más que una de las manifestaciones de unas leyes que se basan en la exclusión y segregación de la población migrante en situación administrativa irregular. Esas leyes en las que se amparan las redadas racistas, que encierran a miles de personas en Centros de Internamiento de Extranjero (CIE) por una falta administrativa (espacios en los que vulneran todo tipo de derechos, se dan malos tratos y torturas) y que permite que se deporte a personas. A ella, la falta, pudo haberle costado no poder disfrutar del concierto de una de las cantantes que más admira y que llevaba tiempo esperando.

“Fuimos a la sala, yo no leí en ningún lugar que había que ir documentada para acceder. No llevo documentación porque la que tengo es inservible de cara a las autoridades”, explica la joven, todo lo que pone en la web donde se adquirían las entradas es que los menores de 16 años solo podían acceder a la sala acompañados por un progenitor o tutor legal debidamente acreditado. La joven dispone de un documento de viaje que no puede llevar por la calle “porque es un folio y tampoco sirve de mucho”, explica.

“Uno de los guardas me dijo que si no me iba llamaría a la policía para que me llevaran a comisaría”

Indignada, comenta cómo dos compañeros pasaron sin que se les pidiera la documentación “pero a mi sí, fue decirles a los puertas que no tenía, para que me despacharan de forma brusca”. En un estado de crispación llego a decirle a uno de los guardias que no se marcharía hasta no disfrutar de la entrada que había pagado. Es entonces cuando “uno de los guardas”, explica, “me dijo que si no me iba llamaría a la policía para que me llevaran a comisaría, fue muy violento”.

En ese momento, decidieron escribir directamente a Princess Nokia “estuvimos esperando, salió cuando estaba a punto de comenzar el concierto, me preguntó quién era yo y me cogió de la mano”. Una vez acabado el concierto, recuerda que tenía miedo, “temía que hubiesen llamado a la policía para que me identificara al terminar, cosa que no sucedió”.

“Sólo hemos seguido la ley”, explica el programador de las actuaciones de la Sala Mon Live, Rodrigo, en conversación telefónica con SOS Racismo Madrid. Argumenta que se debe identificar a toda persona que quiera acceder a la sala, “aunque cuando hay una fila masificada puede que se deje entrar a gente para no generar colas inmensas”, sin embargo, explica que sin documentación no se puede acceder y para eso están los guardias de seguridad “revisan mochilas, bolsas y solicitan el DNI”. Ante la acusación de la joven sobre la supuesta amenaza del personal de seguridad con llamar a la policía, explica que se suele avisar a la policía cuando se genera una situación complicada, “no me creo que eso haya sucedido o por lo menos yo no tengo constancia”, comenta.

Icono feminista, Princess Nokia, se convirtió en viral antes del concierto en Madrid tras difundirse un video en el que arrojó sopa a un hombre borracho que había llamado negratas a un grupo de jóvenes en el metro de Nueva York, más tarde escribía en su cuenta de Twitter: “aunque fue doloroso y humillante, nos mantuvimos unidos y pateamos a este racista asqueroso para que se fuera del tren y pudiéramos viajar en paz. Y sí, le tiré sopa caliente encima y le pateé la cara. ¿Algún otro racista que quiera provocarnos?”. Ante las injusticias, ya sean en Madrid o en Nueva York, allí esta ella contra el racismo, las desigualdades y cualquier injusticia social.

Sin fe de errores

Por cierto, que apunto estuvo de quedarse fuera [Princess Nokia]. A la entrada se encontró con un grupo de cinco fans afro-españolas que no tenían entrada.  La M.C. fue tajante: o entran o no actúo. Así que entraron y actuó, vaya si lo hizo.

No busquen este párrafo en la crónica que Mondo Sonoro que dedicó a la actuación de Princess Nokia, sencillamente porque lo han borrado, como si nunca hubiese existido y como si la falta de contrastación de los hechos se solucionará con la supresión de la información. Eliminada y sin una fe de errores, a pesar de que nada de cierto había en ella.

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