Los moros no pueden entrar

El día 31 de octubre fui con mis amigos a un club nocturno para pasar la noche de halloween, teníamos las entradas ya compradas pero cuando llegó la hora de entrar a la discoteca el portero nos las quito, cuando le pedimos una explicación nos dijo que no éramos universitarios, pero ya le habíamos enseñado el carné de estudiante de  la Universidad. Aún así, no nos dejó entrar. Le exigimos una explicación por lo que estaba pasando porque mientras tanto, otras personas entraban y nosotros no. Nos respondió que eran órdenes. Preguntamos por el encargado, la repuesta fue que no estaba. Al cabo de un rato salió una persona que se identificó como el encargado. Se nos acerco y nos dijo: “yo no mando sobre ellos” (sobre los porteros) ¿Entonces quien manda?

Después de insistir repetidamente uno de los porteros nos dijo que habían recibido una orden: “los moros no pueden entrar”. Por ser moro no te dejan entrar a una discoteca en pleno siglo XXI. Uno de mis amigos lloró cuando escucho esto, lloró por impotencia. Algunos de nuestros amigos españoles rompieron las entradas y no entraron para no dejarnos sólos, a modo de protesta, indignación. El club se ubica en Cartagena.

En un principio, la persona que nos envió este testimonio estaba investigando las vías legales para darle la importancia que merece a lo sucedido. Un tiempo después y ante le evasión de respuestas, entendimos que no quería continuar. Le insistimos, pero no conseguimos que lo hiciera. Hemos creído necesario contarlo porque refleja un sentir mayoritario, un éxito del racismo estructural, la normalización del mismo. El no querer continuar con una denuncia porque se sabe que será un proceso largo, costoso para la integridad física y emocional. La impotencia viene acompañada de indignación, en caliente buscamos reparación, pero en frío se impone una de las frases que nos repiten una y otra vez: “denunciar, ¿para qué?”.

Desde EsRacismo os animamos a no callar, entendemos lo que significa que nos nieguen el acceso a las discotecas porque quienes escribimos esto lo hemos vivido en nuestra piel, sabemos lo que significa que la policía nos paren por la calle porque hemos sido objeto de esas humillaciones, sabemos lo que significa que un profesor cuestione nuestro conocimiento, nuestras creencias, se burle de nuestra cultura, porque hemos sentido esa soledad ante en silencio de las aulas. Entendiendo esas dificultades y creyendo que la denuncia no llegará a prosperar hacemos una campaña de denuncia pública para poner en evidencia que el racismo es intrínseco al Estado español. Siempre presente en la cotidianidad. Y que como nos dice este joven marroquí, en pleno siglo XXI te señalan por tu color de piel, por tu origen.

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