“En el Estado español se nos ha negado la posibilidad de pertenencia”

Esther (Mayoko) Ortega

Una voz tranquila acompaña un mar de ideas claras, que invitan a pensar y reflexionar sobre el presente, el pasado y el futuro de una Europa que se piensa blanca, pero que ni lo es, ni lo ha sido ni lo será jamás.  La pensadora y activista antirracista afrofeminista Esther (Mayoko) Ortega, nos invita a surcar con ella mares que albergan realidades presentes pero invisibilizadas para gran parte de la sociedad:

“Si hay alguien que sepa qué es el racismo o los racismos (ya que tiene distintas formas de perpetuarse) somos las personas racializadas”.

 

Haciendo un repaso a tu trayectoria profesional, se observa que desde los inicios hay un evidente interés y activismo en torno a lo social en general y sobre cuestiones raciales y de género en particular ¿Cuándo y por qué comienza este camino?

Son temas que me han interesado desde siempre, desde que era muy jovencita, pero tal vez el punto de inflexión podría enmarcarse a principios de los años 90, donde un grupo de compañeras de la Universidad Complutense de Madrid formamos el colectivo “Insumisas al género”. Es a partir de ahí donde comienza mi militancia feminista, donde empiezo a sistematizar lecturas, pensamientos y también activismo en torno a las cuestiones de género en general y de raza en particular. Posteriormente a raíz de este primer colectivo feminista pasé a formar parte de la “Eskalera Karakola”, una casa okupada por mujeres en el barrio madrileño de Lavapiés, desde donde se articulaba pensamiento y acción en torno a estas cuestiones.

Trabajas desde la articulación de múltiples y diferentes espacios constitutivos de reflexión y crítica, como es el Espacio de Afroconciencia, o la participación en actividades en el Espacio de Migrantes Transgresorxs ¿Qué se pretende reflejar desde estos lugares en los que participas?

Lo primero que es importante señalar de estos espacios, es que aportan un lugar de referencia, de visibilidad y de conciencia para la comunidad afro. El Espacio de Afroconciencia, que es donde realmente participo actualmente y donde estoy poniendo en marcha un proyecto dedicado al afrofeminismo, sirve para poder desarrollar no solo pensamientos sino también activismo afro y afrofeminista.

A nivel universitario, la sociedad española presenta un desconocimiento muy profundo de lo que significan las realidades de las comunidades racializadas.

Desde tu experiencia personal y profesional, ¿qué papel tiene el racismo, clasismo  y machismo dentro de las instituciones públicas como la universidad?

Las instituciones en sí mismas suelen ser bastante reticentes al cambio y, en ese sentido, la universidad pública y el sistema educativo no es una excepción. En concreto, no ha habido un cuestionamiento sobre qué parámetros e ideas universalizantes están funcionando dentro del propio sistema. Si pensamos en la cuestión del sexismo, solo muy recientemente (últimos 20 años) se han comenzado a cuestionar prácticas sexistas en la universidad. Sin embargo, en lo que al racismo se refiere en líneas generales no se trabaja: nadie se pregunta, por ejemplo, por la baja presencia de estudiantes racializados en las universidades españolas y sin embargo, éste hecho concreto nos está mostrando que algo está pasando en el sistema educativo que evita que las personas racializadas lleguemos a la universidad o que lo hagamos de forma excepcional.

En líneas generales, a nivel universitario la sociedad española presenta un desconocimiento muy profundo de lo que significan las realidades de las comunidades racializadas. El propio contenido académico deja patente este hecho al hablar de la colonización, descolonización y esclavitud como circunstancias que pertenecen al pasado, poco relacionadas con el presente y desde perspectivas victimistas respecto a las personas racializadas.  A esto hay que sumarle el hecho de que muchos estudiantes racializados son sistemáticamente vehiculados hacia la educación de enseñanzas profesionales o módulos profesionales pero no así hacia estudios universitarios. Ello implica que se refuerce un sistema deficitario de personas racializadas que lleguen a tener educación superior, dando lugar a una carencia de referentes para las propias comunidades racializadas.

La discriminación múltiple no es una cuestión de suma, lo más probable es que multiplique los efectos diversos y adversos de ésta discriminación.

¿Cómo contribuye el capitalismo heteropatriarcal y un mercado laboral que sigue parámetros racistas a que las mujeres negras no puedan alcanzar el éxito profesional?

En lugar de hablar de capitalismo heteropatriarcal, yo preferiría hablar en todo caso de cis-heteropatriarcado blanco capitalista, porque aquí el orden de los factores sí que altera el producto. En ese sentido, éste sistema no contribuye sino que en sí mismo crea una exclusión laboral de las mujeres racializadas en general y de las mujeres negras en particular . En este sentido, el sistema social nos marca en función de la raza y por supuesto del género y nos segrega y nos obliga a tener una posición marginal y subordinada en el sistema de lo que llamamos “clase sociales”. Así, las mujeres que se encuentran dentro del sistema capitalista occidental siempre han ocupado los peores puestos y los peor remunerados, por no hablar de los sistemas esclavistas donde ni siquiera éramos consideradas seres humanos.

En este sentido en tanto que personas racializadas y mujeres racializadas hemos estado doble o triplemente discriminadas. Pero la discriminación múltiple no es una cuestión de suma, lo más probable es que multiplique los efectos diversos y adversos de ésta discriminación. A este factor hay que añadir y tener en cuenta el hecho de que estamos en un contexto,  enmarcados en un sistema Cis-heterosexual, donde las que somos disidentes ante eso (la Cis-heteronorma), directamente no somos sujetos políticos, ni sujetos laborales ni de ningún otro tipo. Para perpetuarse, este sistema se retroalimenta y excluye a una serie de personas, entre ellas a mujeres racializadas, confinados a una serie de posiciones que nos impiden tener visibilidad y crear referentes a partir de los cuales se pueda generar una autoidentificación entre las nuevas generaciones de mujeres más jóvenes racializadas. Y sin embargo, yo solo estoy rodeadas de maravillosas mujeres negras, racializadas, espectaculares y excelentes profesionales que constantemente se encuentran invisibilizadas porque aún haciendo un triple esfuerzo para demostrar sus competencias muchas veces son silenciadas.

¿Cómo afecta en la construcción de nuestra identidad vivir en una Europa blanca que inferioriza y oprime lo demás?

Es importante entender que nuestra identidad no es algo monolítico. Los procesos de construcción identitaria son muy complejos ya que interaccionan múltiples aspectos sociales y psicológicos. En este sentido, más que hablar de “identidad” en singular, habría que hablar de “identidades” en plural, porque la identidad está formada de múltiples experiencias interseccionadas entre sí. Al mismo tiempo, también es importante entender que la idea de Europa blanca, es errónea puesto que si bien es cierto que Europa se piensa como blanca y homogénea, tanto en un sentido racial, étnico como cultural, lo cierto es que no ha sido ni es históricamente una Europa blanca.

En la educación que se imparte dentro del Estado español, se silencia y no se cuestiona el pasado ni el presente colonial del Estado.

Siguiendo ésta línea, el Estado español  también se piensa a sí mismo como un Estado blanco, donde las personas que tenemos identidades racializadas no nos hemos visto representadas jamás, ni en el pasado ni en el presente. Desde mi experiencia personal, tengo el convencimiento de que en el Estado español se nos ha negado la posibilidad de pertenencia y esto se ha realizado desde múltiples frentes, siendo la educación uno de los principales.

En la educación que se imparte dentro del Estado español se silencia y no se cuestiona el pasado ni el presente colonial. Este hecho induce a pensar a la sociedad en general y a las personas racializadas en particular que siempre somos unos recién llegados, obligándonos a enmarcarnos en ese mito de la segunda generación: ¿cuándo vamos a ser llamados de otra forma? Siempre somos unas recién llegadas y concebidas como lo no civilizado, brutales y salvajes. Y si te repiten hasta la saciedad que tú no eres de aquí, al final sientes que ni lo eres ni quieres serlo.

Hace unas semanas Ángela Davis, también filósofa, activista y feminista, dio una conferencia titulada “La Revolución hoy” el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). En ella, sostuvo su intervención en torno a una idea: “Europa ya no va a ser blanca nunca más.”, ¿qué supone para ti esta idea?

El reto al que se enfrenta Europa estaba implícito en esa frase de Ángela Davis. Es decir, Europa debe afrontar esa realidad adormecida de la que no quería ser consciente: ya no es blanca,  nunca lo ha sido ni lo será en el futuro. En lo que a mí respecta, no soy muy optimista, porque lo que vemos es que éste afrontamiento no se está desarrollando desde una perspectiva positiva, sino todo lo contrario. Ángela Davis planteaba en la charla cuestiones más globales como la denominada “crisis de los refugiados” y ahí también coincido con ella en su planteamiento de considerar dicha crisis como formas contemporáneas de capitalismo racial o neo-colonialismo. Que Europa haya tomado conciencia de que nunca ha sido blanca, que no lo es y que nunca lo será, ha provocado un afloramiento de la ultraderecha. Esta reacción es negativa y  peligrosa porque suscita el fortalecimiento de políticas cada vez más racistas  que potencian el supremacismo blanco.

“No creo que el lenguaje solo nos construya, pienso que el lenguaje nos co-constituye. Por ejemplo, nos sigue edificando en el imaginario colectivo como esclavos y no como personas esclavizadas”.

Tras la detención de los líderes políticos en Catalunya hemos escuchado: “un día negro”, “una semana negra”, “un agujero negro en la democracia”… lo negro una vez más como lo malo, lo negativo. ¿De qué forma el lenguaje nos construye?

No creo que el lenguaje solo nos construya, pienso que el lenguaje nos co-constituye. Por ejemplo, la frase “trabajar como un negro” nos lleva a pensar directamente en la esclavitud, pero su consecuencia última sobre las personas negras es que estamos atrapadas porque mientras se sigan manteniendo estas frases no vamos a poder salir de esa identificación. ¿Acaso no hemos tenido historia antes y después de la esclavitud? ¿Acaso la historia de las personas negras esclavizadas solo se puedan resumir a la esclavitud?. Por eso es una co-constitución porque nos sigue edificando en el imaginario colectivo como esclavos y no como personas esclavizadas. Y aquí es importante mencionar que la esclavitud no es cosa del pasado, sigue siendo parte de nuestra realidad, en el presente. Basta con observar en los medios la presencia de hermanos y hermanas negras en Libia siendo vendidas como personas esclavizadas.

El mes pasado, el 12 de Noviembre vimos la mayor manifestación contra el racismo del Estado español ¿Por qué es necesario una manifestación organizada y protagonizada por las personas migrantes y racializadas?

Pienso que es muy necesario porque las personas racializadas y las personas migrantes siempre hemos sido representadas por otros: ONG´s, sindicatos, partidos políticos, y pocas veces tenemos ese espacio donde nuestra propia voz sea escuchada. Creo que es importante y fundamental que nosotros organicemos y protagonicemos nuestras propias reivindicaciones y además generando alianza entre las distintas comunidades, tal y como se dio en ésta manifestación. Si hay alguien que sepa qué es el racismo o los racismos (ya que tiene distintas formas de perpetuarse) somos las personas racializadas.

 

Esther (Mayoko) Ortega, Doctora en Filosofía de la Ciencia por la Universidad de Santiago de Compostela (USC), Máster en Teoría Feminista por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y Licenciada en Historia, especializada en Antropología Americana e Historia de América (UCM), forma parte desde el año 2003 del equipo de investigación en Ciencia, Tecnología y Género del CSIC, donde ha participado en múltiples proyectos nacionales y europeos. Ha escrito diversos artículos y colaborado en varios libros: El eje del mal es heterosexual: Figuraciones, movimientos y prácticas feministas queer (Traficantes de Sueños, 2005, Cartografías del cuerpo: biopolíticas de la ciencia y la tecnología (Cátedra, 2014) y Barbarismos queer y otras esdrújulas (Bellaterra, 2017). Activista feminista y antirracista, Esther fue cofundadora del colectivo feminista universitario Insumisas al Género en los años noventa y activista feminista en la Eskalera Karakola (Madrid) hasta su desalojo en 2004. En la actualidad su activismo feminista antirracista se desarrolla fundamentalmente a través de su participación en el Espacio Afroconciencia.

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