El Amor y la Ira, cartografía del acoso antigitano

Captura del antidocumental: El Amor y la Ira, cartografía del acoso antigitano.

El sociólogo José Heredia Moreno recogía el pasado 1 de febrero la Medalla de Oro al Mérito de la ciudad de Granada concedida a título póstumo al escritor José Heredia Maya, su padre. Reconocimiento a su profesión como catedrático de la Universidad de esta ciudad, pero también a sus obras teatrales y a unos ensayos “referencias inexcusables en el pensamiento gitano español y su poesía siempre bien acogida tanto por la crítica como por el público de manera que sus ediciones siempre se agotaron” escribía en la web Gitanízate, Nicolás Jiménez González, sociólogo que ha sido profesor lector de la asignatura “Gitanos de España. Historia y cultura” en la Universidad de Alcalá de Henares.

En esa ceremonia Pepe Heredia explicaba ante un Publico que llenaba el Teatro Isabel La Católica que “por muchos matices que se puedan hacer, hoy en día nacer gitano sigue siendo una tragedia, y desafiar ese destino sólo se encuentra al alcance de individuos con cualidades heroicas”, como las de su padre. Heroicidad que se encuentra interna en todo gitano y gitana, en Triana, en la Almanjayar, en la Mina, también en el barrio de Los Palomares de Elche, un gueto gitano que Pepe Heredia plasmó junto a Manuel Maciá Martínez en el anti documental El Amor y la Ira, cartografía del acoso antigitano.

“La población gitana no recibe credibilidad del espectador medio”

En este trabajo se desgrana a través de los testimonios de sus habitantes la violencia policial, el hostigamiento social y mediático, la segregación escolar y la discriminación laboral que sufre el pueblo gitano. Lo llama antidocumental porque no sigue las convenciones estilísticas de lo que se define “documental”, puesto que son voces gitanas contando su historia, sin mostrar su vida y caer en la reproducción de los estereotipos “porque la población paya no tiene criterio ni herramientas intelectuales para interpretar o empatizar con lo que se está viendo sobre la población gitana”, motivo por el que es necesario escuchar sus propias formas de expresión, “sus iras”, explica durante una una presentación del antidocumental. “Estamos demasiado acostumbrados al documental antropológico que va a estudiar a gente extraña ‘semisalvaje’ de la misma manera en que realiza investigaciones sobre la fauna. Al obligar a escuchar, se obliga a creer, porque la población gitana no recibe credibilidad del espectador medio, eso es algo que me he encontrado a lo largo del Estado español. ‘Algo habrán hecho [los gitanos]’, dicen, tratando de encontrar una explicación desde el estereotipo. Pero eso cambia cuando desde sus voces escuchamos la denuncia que hacen del racismo institucional”.

Propongo un camino inverso al que hemos realizado quienes hemos visto el antidocumental sin conocer cuál es la historia de los gitanos y las gitanas en el Estado español, porque esta es una historia que no se enseña en las escuelas. Solo hay una asignatura que trata la historia y cultura gitana, cursada por Araceli Cañanadas. “La cuestión gitana no entra dentro de las preocupaciones del sistema educativo español ni del resto de españoles”. Es por eso que el camino inverso propuesto, consiste en leer la siguiente introducción a la cuestión gitana para derribar los estereotipos adquiridos y poder entender El Amor y la Ira en todo su significado. Quien lo explica es Pepe Heredia.

Para hablar de la llegada de los gitanos tenemos que remontarnos siglos atrás, la primera documentación data de 1425 “hay unos 75 primeros años de permanencia gitana llamada ‘presencia dulce’, donde se asientan principalmente en lo que es Andalucía, alcanzan cierto prestigio y notoriedad forman parte de la sociedad”. Pero esto no duraría mucho más, puesto que en 1499 se produce la primera expulsión de los gitanos, con los Reyes Católicos. “Un momento histórico en el que 7 años antes se había expulsado a musulmanes y judíos en un proceso que duraría hasta 1609 al tiempo que se creaba la Inquisición, un cuerpo empleado como policía política bajo mando de los reyes”. Cuerpo policial que persiguió no solo las “desviaciones” religiosas, también a mujeres con poder, con saberes… “se da un proceso de construcción del Estado moderno español, los Reyes Católicos unificaban los ejércitos y los cuerpos policiales de la época y se definen por el monopolio de la violencia física, al tiempo que ejercen e instauran la violencia simbólica”.

“Se define quienes van a ser los habitantes legítimos de esta tierra que no serán musulmanes, judíos, indígenas, negros, ni gitanos”

Cita a Bourdieu para explicar la importancia de la violencia simbólica legítima en relación a los gitanos, “lo que hacen los Reyes Católicos es definir a la población española. Cuando expulsan a población judía, musulmana, gitana, después a protestantes, luego conquistan las Américas, se da el comercio de esclavos… lo que hacen es definir quienes van a ser los habitantes legítimos de esta tierra que no serán musulmanes, judíos, indígenas, negros, ni gitanos”. Así se construye la definición de la identidad española, señala Heredia. “Esto es lo que inicia un mecanismo de psicología social de creación de los estereotipos sobre estas poblaciones y en concreto de los gitanos”.

Cómo se re-producen estos prejuicios sobre los gitanos, “lo vemos por ejemplo en la construcción del estereotipo en la cuestión de género, a partir del siglo XVI, de las primera Pragmáticas (leyes que perseguían la desaparición del pueblo gitano), durante el Siglo de Oro, la Gitanilla de Cervantes, en el Romanticismo, la Carmen de Mérimée, la Esmeralda de Víctor Hugo, en el pacato cine franquista… durante todo este tiempo vemos un proceso de construcción del estereotipo sobre la mujer gitana, estereotipada como la imagen inversa de la paya virtuosa”. En estos personajes se da una hipersexualización de la gitana, una mujer atrevida, descarada, capaz de bailar en público enseñando hombros y tobillos, capaz de seducir a los hombres “exactamente lo opuesto a la imagen de la paya virtuosa, mujer recatada, respetuosa, sumisa, recluida en el hogar”.

La construcción del estereotipo sobre el otro, consiste en volcar sobre ellos lo que no se quiere para los payos.

Pero qué sucede cuando la imagen de “la paya virtuosa cambia”, como ha sucedido en la última mitad de siglo, “entonces asistimos a un cambio del estereotipo sobre la mujer gitana, ya no es esa libertina sino que ahora la paya se ha liberado de las ataduras y por consiguiente se dice que la mujer gitana es sumisa, recatada, recluida al entorno doméstico”. Un proceso que también se vierte sobre los varones, “mientras la dignidad de un payo recaía en la espada para defender su ofensa y sobre la entrepierna de las mujeres de su familia el gitano no tenía dignidad, no tenía palabra, le daba igual que sus mujeres fueran unas prostitutas, es el estereotipo que define al gitano en oposición al payo virtuoso”. Sin embargo, qué sucede cuando cambian las nociones del honor y se empiezan a considerar arcaicas, desfasadas e incivilizadas “entonces el gitano es valorado bajo esas percepciones, hoy día el estereotipo del hombre gitano es de hipermachista, violento, siempre pendiente del honor y la pureza de sus mujeres…”.

“Podemos continuar con el estereotipo que queráis”, desafía Heredia, conocedor de este mecanismo histórico. La construcción del estereotipo sobre el otro, consiste en volcar sobre ellos lo que no se quiere para los payos. Por ejemplo, “mientras el respeto hacia los mayores era un valor asentado entre la población paya el estereotipo sobre lo gitano, es el de que no tiene respeto a sus mayores, lo hemos visto a lo largo de 450 años”. Se trata de la base que sitúa a los gitanos y gitanas como subhumanos, no valorados bajo los mismos criterios que juzgan al resto, pues el estereotipo les ha construido como lo opuesto a lo respetable. El mecanismo de construcción del estereotipo es el mecanismo que permite la construcción de eso que se define como “la identidad española”, en contra de lo gitano, lo judío o lo moro.

Cuál es la función de definir al gitano desde lo payo, desde la construcción estereotipada, “somos percibidos como el enemigo interno que pone en peligro la unidad de España solo hace falta revisar los cuentos y los chistes sobre gitanos, servimos como pedagogía paya, cuando una madre le dice a su hijo ‘péinate que pareces gitano’, no solo desprecia lo gitano, también le enseña a cómo ser buen payo”. Lo decía Cervantes en la Gitanilla “todos los gitanos nacieron para ladrones, críanse como ladrones hasta que mueren ladrones… ahí está definiendo cómo son los payos en contraposición de lo gitanos”. Es la definición localizable en el pasado y en el presente. Un proceso similar que se da hoy día con la población migrante.

Es importante que se enseñe la historia de la población gitana en la escuela, no solo para que se reconozcan en las instituciones “también para que la población paya se conozca así misma, que conozcan los procesos que han jugado en la historia y puedan entender los roles que jugamos en la sociedad”.

La persecución de los gitanos comienza en 1499 e inaugura la psicología social que hemos desgranado gracias a José Heredia, pero va acompañada de un proceso de dominación material que es puesto en marcha a través de las leyes que promulgan la expulsión del territorio, la sumisión y el servilismo de los gitanos a los propietarios terratenientes, “las familias asentadas tienen que huir, aquellas itinerantes tienes que adaptarse a una persecución legalizada que puede suponerles la muerte”. Estas pragmáticas puestas en marcha por los Reyes Católicos son mejoradas por las posteriores monarquías que las sofistican. “Por eso cuando lees estas pragmáticas te das cuenta que empiezan de una forma similar: ‘habida cuenta que se ha intentado expulsar a los gitanos y acabar con esta infecta raza pero no se ha podido…’ analizan las causas del fallo de la anterior pragmática y en la nueva añaden una estrategia”. No lo consiguieron y llegamos a 1749, la Gran Redada, “debería denominarse el gran exterminio pues ese era la razón, a los hombre se les apresó y forzó a trabajar en la armada española y a las mujeres se las enviaba para hacer otros empleos como la fabricación de velas. Diezmaron a la población gitana hasta que diez años después Carlos III revocó la pragmática”.

“En 1783, decreta el fin de los gitanos, se prohíbe el uso de la denominación gitano, su lengua, vestimentas, queda criminalizado ser gitano, declarado extinto”

Durante cinco siglos hay un sistema que se renueva permanentemente para mejorarse y perfeccionarse para hacer desaparecer a la población gitana. Lo intentaron con la expulsión, con el exterminio y después con la asimilación “es lo que sucede con Carlos III en 1783 [Real Pragmática], decreta el fin de la denominación gitano, se prohíbe el uso de la palabra, su lengua, vestimentas, queda criminalizado ser gitano, declarado extinto, las leyes antigitanas permanecen como permanece la persecución pero de una manera más sutil”. Ejemplo de ello, es la Ley de Vagos y Maleantes, que se considera una ley franquista, es redactada en la II República, “una ley antigitana durísima, tan dura que el franquismo la adoptó tal cual, permitía a las autoridades parar a todo gitano y obligarle a mostrar documentación de propiedad de todo lo que llevaba”. Su abuelo, sufrió esa ley, “era comerciante de telas, recorría la comarca con una mula y un carro donde las cargaba para venderlas por los pueblos, fue detenido por la Guardia Civil lo tuvieron una semana en la cárcel por no poseer papeles de la mula y, por lo tanto, consideraron que la había robado, era lo habitual”.

Son quinientos años de persecución donde los gitanos desarrollan mecanismo de supervivencia. “Por un lado formamos grupos familiares lo suficientemente extensos para construir una defensa pero no para estorbar allí donde estábamos, por otra parte económicamente desarrollamos estrategias que los antropólogos han llamado ‘nichos económicos’ y que se se centra en aquello que los payos no querían hacer”. Pero cuando se considera que los gitanos ‘amenazan’ se actúa en consecuencia, cuando llegan a España en el siglo XV son buenos herreros y muy solicitados, tanto que los Reyes Católicos les pidieron hacer armaduras “a lo largo del XVI los gremios de herreros payos impulsaron y presionaron iniciativas para que este oficio se reservara solo para ellos, puro extractivismo económico”. Se les deja ser herreros, pero del campo, hacer herraduras por ejemplo, lo que les empuja a ir de pueblo en pueblo para sobrevivir. Ese extractivismo económico se ve en la actualidad, señala, “los gitanos han reciclado siempre, papel, cartón o chatarra pero cuando las multinacionales se dieron cuenta del beneficio que hay en esta actividad, se le denomina reciclaje y las corporaciones locales subcontratan estas labores y se prohíbe la recogida de residuos en las calles, la basura pasa a ser propiedad del Ayuntamiento y puedes ir a la cárcel por recogerla, así se expropia las actividades económicas que históricamente ha ocupado la población gitana”.

“En contra de lo que dice el marxismo, no nos persiguen por ser nómadas, somos nómadas porque nos persiguen”

Hay una frase que se repite, los gitanos son nómadas, “eso falso, no somos nómadas por naturaleza, si los gitanos nos hemos puesto en la carretera es porque hemos sido perseguidos”. “El marxismo pretende explicar que nuestra persecución es debida a un sistema de producción anticapitalista, porque somos nómadas y por eso nos persiguen. Pero no se dan cuenta que no es así, no nos persiguen por ser nómadas, somos nómadas porque nos persiguen, la prueba está en que siempre que hemos tenido la oportunidad de asentarnos lo hemos hecho, manteniendo un carácter de flexibilidad geográfica a la hora de tener puntos familiares en distintas ciudades donde poder refugiarnos o huir en función de donde soplen malos vientos”.

Cómo ha evolucionado ese sistema de dominación racial iniciado en 1499 hasta el último medio siglo, “durante el franquismo se da la urbanización de la vida española, el crecimiento de las ciudades… en los años cincuenta y sesenta tenemos una población gitana rural dispersa, que se concentra en gitanerías (lugares donde los gitanos se asientan voluntariamente) como la del Sacromonte en Granada, la de Triana en Sevilla, construidas en los extramuros de las ciudades. Arrabales donde nadie quiere vivir. Pero las migraciones interiores llevan a que las ciudades a crecer de manera incontrolable, estas gitanerías son alcanzadas por el crecimiento de la ciudad y alcanzan valores económico grandes, qué hacen las autoridades, expulsan a los gitanos de allí, en Triana llegaron policías bajo orden del gobernador civil, declararon los edificios en ruinas para así expulsar a los gitanos de sus casa, lo subieron en camiones y les depositaron en descampados unos kilómetros a las afueras al tiempo que echaban abajo sus viviendas. Es ahí donde construyen sus chabolas, estos asentamientos chabolistas crecen con el éxodo rural gitano”.

“Los guetos se definen por ser dispositivos de dominación racial basados en los mismos principios empleado por los Reyes Católicos”

Pero no acaba ahí, para los payos se construyen Viviendas de Protección Oficial “que no es una política para dar dinero a los pobre sino a los constructores”, lo que sucede en estos nuevos barrios obreros es que no se destinan a población gitana hasta finales de siglo, “España quiere ingresar en la Unión Europea, por lo que tiene que eliminar el chabolismo, hace lo mismo que hizo con las gitanerías, las autoridades rodean los asentamientos, les expulsan y destrozan sus viviendas, de nuevo son trasladados en camones y realojados de manera forzosa en barrios con Viviendas de Protección Oficial construidas alejadas de la ciudad”. Es así como nacen barrios como las 3.000 viviendas en Sevilla, la Mina en Barcelona, el Polígono de Almanjayar en Granada o los Palmerales de Elche, este último retratado en el antidocumental.

Especial relevancia adquiere Valdemingómez en Madrid “un gueto donde los gitanos fueron forzados a ir tras arrasar sus chabolas y a vivir en casas donde el hormigón empleado era cancerígeno lo que ha dado a la aparición de enfermedades erradicas en Europa”. “Los guetos se definen por ser dispositivos de dominación racial basados en los mismos principios empleado por los Reyes Católicos, hacer desaparecer de la vista a los gitanos. Con los guetos se les confina en un lugar determinado, localizado geográficamente y alejado de la ciudad”.

 

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