Terrorismo racista en Beaune: silencio

Once días han tardado las autoridades y la fiscalía en tildar el ataque de violencia racista, a pesar de los testimonios y las pruebas aportadas desde el inicio por las víctimas. Silencio en los medios de comunicación convencionales ante lo que es un acto de violencia terrorista.

Corría las dos de la madrugada en el barrio de Saint-Jaques, en el sur de Beaune (Francia). Un grupo de quince jóvenes se encontraban charlando y jugando cuando de repente se acercó un Renault Clio rojo que entró en la zona peatonal donde se hallaban. Desde el vehículo les gritaron: ¿Qué estáis haciendo bougnoules (moros) sucios?, explicó Walid, una de las vícitimas, a La Croix.

Los insultos fueron adquiriendo cada vez una mayor violencia, fue entonces cuando según uno de los testigos, entrevistados por el portal Mediapart, trataron “deliberadamente de arrollarles con el vehículo”, los jóvenes evitaron el impacto por muy poco. Se había resguardado detrás de uno de los bancos donde se encontraban. Uno de los testigos explicó a France 3: “Afortunadamente, el banco me salvó. Honestamente, sin ese banco, creo que se habría acabado para mí”, y añade, “en el conductor del auto vi odio en sus ojos”.

“Estúpidos, no tenéis nada que hacer en este país”

Desde el vehículo los agresores lanzaron una bomba de gas lacrimógeno y se marcharon. Uno de los agredido comenta que mientras se marchaban les gritaron: “Estúpidos, no tenéis nada que hacer en este país” antes de amenazarles con volver armados y “balearlos”.

Con el susto en el cuerpo, los jóvenes no se esperaban lo que venía a continuación, tras ver como los dos agresores se marchaban profiriendo amenazas. Sobre las 4:20 regresaron, esta vez en un Mercedes clase B desde donde, según fiscalía, dispararon cuatro veces con un “arma larga”, una escopeta de caza. Los disparos fueron efectuados desde el asiento del copiloto.

Como consecuencia, siete de los jóvenes con edades edades comprendidas entre 18 y 25 años fueron heridos, dos de ellos de gravedad sin llegar a temer por sus vidas. Uno de los heridos graves quedo tirado en el suelo dejando un rastro de sangre y tuvo que ser hospitalizado. El otro, recibió el impacto de 18 “bolitas” en los pulmones y 36 en los intestinos. Fue intervenido en el Hospital Universitario de Dijon por complicaciones en el “hígado, riñón y pulmón”, según explicó su padre a Mediapart.

La versión de los agredido, en duda

Siete personas fueron heridas por escopetas en la noche del domingo 29 al lunes 30 de julio. Rápidamente, las víctimas y sus familias, así como varios testigos, denunciaron el carácter racista del ataque y solicitaron que fuera calificado y juzgado con este agravante. Sin embargo, desde el inicio sus versiones han sido puestas en duda por la prensa gala, tratando de desacreditar el móvil racista de la agresión.

Diferentes han sido los rumores y versiones que se han hecho circular en los medios durante las dos últimas semanas, llegando a asociar la violencia con “ajustes de cuentas entre bandas”, criminalizando los barrios migrantes formados en su mayoría por población racializada. Restando toda credibilidad a los jóvenes magrebíes.

Al descrédito que tienen las voces racializadas y la criminalización mediática se le suma el silencio en los medios convencionales españoles, muy susceptibles de publicar la violencia terrorista cuando esta tiene como víctimas a personas europeas y blancas. En consecuencia, tanto los jóvenes agredidos, como sus familias, se ven enfrentando no solo la violencia racista, también las trabas institucionales para hacerla pública y avanzar judicialmente. Once días ha tardado la fiscalía en calificar el ataque de violencia racista.

Amenazas de muerte de naturaleza racial

El viernes 10 de agosto Loïc y Jean-Philippe fueron detenidos cerca de Aviñón, al sur de Francia, por “intento de asesinato y violencia agravada” y después transferidos a Dijon. El fiscal adjunto de Dijon, Thierry Bas, dijo que se ecnuentran procesados y acusados de ser los autores del tiroteo y de un “intento de asesinato, violencia agravada por (…) incluir que los hechos fueron cometidos debido a la pertenencia a una raza, religión o etnia, real o supuestos, insultos públicos raciales, amenazas de muerte de naturaleza racial”. Estos cargos ​​y la encarcelación posterior llegarían el domingo 12 de agosto, dos semanas después.

Los dos principales sospechosos del tiroteo, ambos barones blancos de 31 años, niegan los hechos y rechazan cualquier motivación racista, aunque si sitúan su presencia en el primer vehículo y haber lanzado una bomba de gas lacrimógeno después de una “disputa”. Durante su arresto uno de ellos, trató de escapar hiriendo en la pierna a uno de los agentes de la brigada de investigación e intervención (BRI) de Marsella, por lo que también está acusado de “intento de asesinato por un agente de la ley”.

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