El caso de Marcela: cómo la burocracia expulsa a los migrantes de la sanidad

Hemos tenido conocimiento del caso de una hija desesperada con la atención sanitaria de su madre que es un gran ejemplo de cómo funciona la buro-exclusión de los inmigrantes en nuestro país.

 

Marcela (nombre ficticio) vino a vivir con su hija a Madrid, a la localidad de Getafe. En este caso lo hicieron sin pedir el reagrupamiento familiar (lo cual, a la larga y si no cambia la nueva ley del PSOE, va a ser una suerte para ellas).

Por desgracia, antes de poder ir al ayuntamiento de Getafe a empadronarse en casa de su hija, Marcela sufrió un ictus y tuvo que ser ingresada en un hospital donde permanece hasta la fecha.

Y aquí empieza el periplo de su hija.

Marcela necesita rehabilitación urgente, como es normal es los casos de ictus, y para ofrecérsela el hospital donde está ingresada requiere acreditar el derecho a la asistencia sanitaria. De momento y hasta que no entren en vigor los procedimientos que se deriven del nuevo RDL7/2018 de Asistencia Sanitaria ¿Universal? el PSOE, en Madrid, en su caso, solo puede obtener un registro en la base de datos sanitaria de la Comunidad como “extranjera no asegurada”. En principio, eso bastaría para que pueda recibir la atención que necesita. Pero para obtener ese “registro” en el centro de salud le exigen un certificado de empadronamiento.

Así es que su hija va al ayuntamiento de Getafe, donde le informan que para empadronar a Marcela, esta tiene que presentarse personalmente. La hija consigue un certificado del hospital explicando que Marcela está ingresada y no puede personarse. La hija se vuelve al ayuntamiento (gobernado por el PSOE), y a pesar de presentar el certificado médico NI SIQUIERA LE DAN CITA para el empadronamiento. Es más, le avisan que una vez que Marcela pueda personarse en la oficina de atención al vecino, el trámite puede tardar hasta 3 meses en completarse.

En resumen:

– como está ingresada en el hospital no puede empadronarse.

– como no puede empadronarse, no le registran en el centro de salud.

– como no está registrada en el centro de salud, en el hospital no le citan para rehabilitación.

– su estado dificulta el alta y sigue ingresada.

¿Quien va a romper este círculo en el que Marcela y su hija se encuentran atrapadas?

¿El ayuntamiento de Getafe va a facilitar el empadronamiento?

¿El centro de salud del SERMAS va a facilitar el registro sin empadronamiento?

¿El hospital va a facilitar la rehabilitación sin registro?

De momento, lo que parece que va a suceder es lo siguiente:

Marcela va a ser dada de alta del hospital sin citas para rehabilitación. Su hija la llevará como pueda al ayuntamiento a empadronarse y dentro de ¿tres meses?, cuando tengan el certificado de empadronamiento, en el centro de salud le dirán que tiene que llevar 3 meses empadronada para poder registrarla. Dentro de 6 meses Marcela podrá acceder a una rehabilitación (siempre que no haya una demora de unos cuantos meses más).

El tiempo precioso que se habrá perdido en la rehabilitación temprana que está indicada en los casos de ictus, quizá le produzca efectos irreversibles en su salud.

 

¿Quién va a romper el círculo? Desde luego el RDL7/2018, tal como está ahora mismo, no.

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