¿Derecho de admisión? No, es la piel, amigo

Les exigí que me dieran un motivo de peso, les pregunte si era por algo en especial y mirándome como suelen hacer los porteros me contestó: “no, te equivocas”

En Es Racismo hemos escrito mucho sobre la discriminación racial en locales de ocio. A Djiby le negaron el acceso junto a sus amigos el día en el que cumplía 26 años cuando acudían a celebrarlo en el Tifanny´s, una discoteca de Madrid. El director del local, nos explicó por teléfono que “ese día había menos porteros de lo normal por lo que no se podían hacer cargo de los jóvenes fornidos”, en alusión a los siete amigos, todos ellos negros, según los cuales la motivación era clara: “El único motivo fue por ser negros”.

En Cartagena, un grupo de amigos acudieron a una discoteca para pasar la noche de Halloween con las entradas ya compradas, pero al llegar la hora de entrada el portero se las arrebató, cuando le pidieron explicaciones les dijo que no eran universitarios, a pesar de que ya le habían enseñado el carné de estudiantes. Después de insistir repetidamente uno de los porteros les dijo que habían recibido una orden: “los moros no pueden entrar”.

El racismo es polifacético, se manifiesta de diferentes formas, una de ellas es cuando impide poder disfrutar del ocio como el resto de personas blancas, con tus amistades o familiares. Todas las manifestaciones tienen una misma consecuencia, la humillación e inferiorización de las personas racializadas, cuyos sentimientos de pertenencia quedan destruidos. Esta violencia enseña que ocupar determinados espacios es una manifestación de poder, y ese poder corresponde a unos cuerpos determinados.

Acudir a las instituciones para denunciar esta segregación en los espacios del ocio es desgastador y frustrante. Por ser poco útil o inservible. Cómo demostrar a una sociedad que es racista cuando esta no se reconoce como tal. Cómo combatir el racismo de una sociedad en la que sus instituciones, apuntalan, producen y reproducen desigualdad racial.

Les pregunté si era por algo en especial y mirándome como suelen hacer los porteros me contestó: “no, te equivocas”.

A una activista no le permitieron el acceso en la Sala Mon Live de Madrid para disfrutar del concierto de la cantante Princess Nokia, aunque ya había pagado la entrada. El motivo, no disponer de una situación administrativa regular. El sistema racista acepta el dinero de las entradas pero no los cuerpos que lo ponen. Ahí de poco sirven las instituciones si no es para expulsar, como trataron de hacer con ésta joven. Tuvo que ser la propia cantante que no se mantuvo indiferente, quien intercedió amenazando con no continuar el concierto si no se le permitía el acceso. También lo contamos en Es Racismo.

Son locales de racismo nocturno. Las excusas son siempre las mismas. La vestimenta, el corte de pelo o negar la evidencia con el recurso “tenemos dentro gente de todos los países”, el equivalente de “no soy racista, tengo un amigo negro”. También, “le hemos confundido con otro”, como le dijeron en Kapital Light al hijo de Isabel, quien nos explicó cómo aquellos porteros se habían cargado en dos minutos toda la enseñanza que le había dado a su hijo en 15 años. Es la estructura, no se puede escapar a su violencia con independencia de la edad. Sucedió en el Cocoa de Mataró y en el Dreams Club del centro de Madrid, donde Sara fue testigo de la discriminación racial en el acceso hacia una pareja, trató de interceder y recibió un “tú a lo tuyo”, por parte del personal de seguridad.

En todos los anteriores textos hemos explicado los pasos a efectuar para denunciar. Hoy nos limitamos a recopilar testimonios recientes de los afectados. Estas experiencias encarnadas vienen a poner de manifiesto que la integración no es posible, porque el racismo te hace darte cuenta de que tu piel no encaja, que eres diferente, no te dejan ser parte. En la noche, como en el día, en las discotecas, en los pubs, como en las instituciones o en el transporte público, el tránsito y las posibilidades de acceso son diferentes, esas diferencias las marca la piel, el lugar de origen.

Elías

He ido a la discoteca Mya Umbracle de Valencia, hice la cola, pagué mi entrada y dejé mi abrigo en el guardarropas. Tras estar un rato dentro de la sala hip-hop, me fui con un par de colegas -blancos- a otra sala.

Luego hemos vuelto a la sala hip-hop y el segurata dejó entrar a mis colegas, pero a mi no. Le pregunté por qué, me dijo que porque no le daba la gana y que no replicase. No le repliqué. Me dijo que volviera a hacer la cola.

Le dije que por qué me trataba así. A mis amigos les dejó pasar y a mí me quería volver a hacer entrar. Seguidamente, llamó a su colega. Pedí una hoja de reclamaciones, me querían echar antes de dármela. Dije que no iba a abandonar el local hasta que no me la dieran, al final lo hicieron. Estoy cansado de no poder hacer vida normal porque a racistas no les dé la gana. Estoy agotado de esto.

Luego fui a la comisaría más cercana y estaba cerrada, pero le expliqué lo que me pasó al policía de guardia y me dijo que de todos modos una denuncia no iba a servir de nada por el derecho de admisión” (comisaría de Zapadores, Valencia). No sé qué hacer. No puedo más con esto.

En el apartado de hechos reclamados pongo: “Tras hacer la cola con mis amigos para ceder a la sala hip-hop, no me han dejado entrar -siendo yo el único negro de la cola-. Le pregunté al chico de seguridad que por qué, me dijo que “porque no”, (…) me preguntó si tenía algún problema y tras decirle que no, me sacó de la cola y su compañero del club.

Ismail

Se me ha negado la entrada de forma arbitraria, atendiendo únicamente a mi nacionalidad. Soy marroquí. No se me ha dado ninguna explicación. Mientras me negaban el acceso se dejaba entrar a más personas españolas. No se me ha dado ningún motivo que sea relativo a los que especifican en la hoja de “derecho de admisión”. Solicitó una sanción al local por un comportamiento discriminatorio y de delito de odio.

Eby

Os voy a contar la historia de lo que me sucedió anoche en Florida Retiro, en Madrid. Me dirigí a la puerta, como una persona blanca cualquiera y al ir a entrar se pusieron dos porteros delante, había una mujer con ellos. Yo salude y me dijo uno de los porteros:

-¿que?

Así sin más ni hola, ni nada

-¿que?

Le dije que si le tenía que enseñarle el D.N.I. a lo que me respondió el otro portero

-No puedes entrar con esta ropa (mirándome de arriba abajo)

Justo delante de mí, había pasado un chico (blanco) vestido prácticamente como yo (camisa vaquera de manga corta, pantalón corto y zapatillas). Yo, sin embargo, iba con gorra a lo que les dije, señalando al chico que ya estaba dentro, que iba vestido como él y rebajándome les dije que si era por la gorra, me la quitaba y ya, entonces la chica soltó una carcajada (no se que es lo que le pudo hacer gracia, pero sin lugar a dudas fui yo y mi comentario negroide suplicante e inocente de quitarme la gorra). Yo continúe con respeto y les exigí que me dieran un motivo de peso, les pregunté si era por algo en especial y mirándome como suelen hacer los porteros me contestó: “no, te equivocas”.

Me di la vuelta y le dije que el que se equivocaba era él. Tenía un amigo que curraba allí, habló con el jefe de porteros y le dijo que me puse gallito, que no podía pasar. ¡Ojo! Me puse gallito solo por exigir un poco de respeto, educación y formas.

Ahora, toda esa gente que piense y diga lo de “nah no creo tío, seguro que ibas vestido tal o pascual”, “exagerado siempre estas con lo mismo”, “Buah tío, pasa”, “yo soy blanco y no me han dejado pasar a muchos sitios”. NO, NO Y NO. Estuve sentado en un banco, justo en frente media hora porque bajaron a hacerme compañía y al rato vi que se acercaba una pareja, el chico era negro y ella, blanca. Veo que al ir a entrar me percato de que se ponen delante y le dicen algo al chico, ella entró y el chico se quedó fuera.

Parecía que ella había ido a buscar a alguien o algo y salió, se iban y les detuve para preguntarles si habían tenido algún problema. Adivinad cuál fue mi sorpresa. No le dejaron pasar, vaya que casualidad, otro negro que iba mal vestido, pero tranquis, si yo se que no es por ser negro, es por ir mal vestidos, la próxima vez me llevo una cámara, hablo con un par de amigos “negros” les digo que se vistan mal y os demuestro gráficamente lo exagerado que soy.

Fran Galindo

Me da vergüenza y tristeza escribir ésta publicación, sinceramente pensaba que jamás lo haría, pensaba que el racismo era agua pasada. Al menos pensaba que era agua pasada en el “mundo de la noche” pero me equivoqué. Ayer viví un hecho vergonzoso a la par que surrealista y dañino.

Salí con mis amigas con el propósito de pasar una noche genial, una noche de despedida ya que mi mudanza a Madrid está próxima. Salimos a un local de mi pueblo, Los Alcázares, Murcia (donde viví y trabajo) y luego decidimos seguir la fiesta en otro, BALY CLUB. En este último pasamos sin ninguna pega, es más, el portero me miró a mi de arriba abajo y seguido me pregunto la edad a lo que yo respondí que tengo 22 años, a lo que él dijo: Enséñame tu D.N.I. Se lo mostré y me miró otra vez de arriba abajo, me dio la tarjeta de salida, me puso el sello y me dijo que pasara.

Estuvimos dentro, consumimos, todo normal. Decidimos salir porque me había olvidado el paquete de tabaco en el coche de mi amiga. Cuando decidimos volver a entrar el portero abre la puerta pero el encargado dice: “No, no puedes pasar”. Mi amiga, creyendo que era broma y que yo lo conocía le responde: ¿Por qué, porque va demasiado guapo? A lo que él vuelve a repetir: “No, no puede pasar, lo siento”. Mi amiga y yo nos miramos sin entender nada y le respondemos ¿Por qué? él encargado alega que la indumentaria no es adecuada. Mis amigas y yo nos miramos flipando más aún porque no entendemos que unos pantalones pitillo negro, una camisa y unas deportivas negros no sea la indumentaria adecuada para un pub. Le digo que si el problema son las deportivas llevo zapatos en el coche, él responde: “No, no puedes pasar, lo siento”.

Esto provoca que dos amigas que había dentro (íbamos cinco) dejen su copa entera que acaban de pedir y salgan porque no me dejan entrar por “mi indumentaria inadecuada” jaja, perdonad la risa, pero es que me lo intento tomar con un poco de humor. Mis amigas y yo le recriminamos al encargado que por qué no me deja pasar si hace 5 minutos he salido del local a lo que responde: “El portero no se habrá dado cuenta, había mucha gente cuando has entrado y no se ha fijado”, el portero al lado lo ratifica.

En este punto recapitulo y vuelvo a mencionar que el portero me miró de arriba abajo, me preguntó la edad, me pidió el DNI y me volvió a mirar otra vez, a lo que añado que en el momento de entrar solo éramos nosotros cinco los que estábamos en la puerta. Añado que, una chica que salía del local le dijo al portero y encargado: “Este chaval estaba dentro antes, dejadlo pasar”. Oídos sordos. Llegados a este punto todos estábamos que no nos lo creíamos, incluso buscando soluciones para entrar y ¡ojo! consumir otra vez. Viendo que no es posible por la negativa del portero y el encargado, pido la hoja de reclamaciones la relleno y él rellena lo que le compete. Mientras el encargado está rellenando los datos entra un chaval con camiseta de sport, pantalones vaqueros y zapatillas. No zapatos, zapatillas, se lo decimos al portero y al encargado alegando que por qué el sí y yo no, se hacen los sordos.

Cuando nos vamos vemos pasar una patrulla de policía local, decidimos avisarles. Llamamos por teléfono y vienen casi a los 2 minutos. Les explicamos la situación y nos dan las herramientas para que esto no quede así, toman mis datos, los del encargado y dejan constancia. He de decir que se portaron genial con nosotros, muchas gracias.

Sinceramente tenía asumido que esto me podía pasar al sitio a donde fuese, pero siempre quieres creer que todo está mejor, que no te van a juzgar por el color de tu piel, que es agua pasada, pero no, nos queda mucho por pasar.

Tengo 22 años, antes salía con la preocupación de ser menor de edad, que me dijesen que no puedo pasar, soportar la vergüenza e irme a mi casa sin haber bailado como me gusta, después al cumplir 18 me echaban para atrás alegando que “es un local para 21 años” a lo que igualmente me iba a mi casa, con la misma vergüenza y deseando cumplirlos. Ahora, tengo 22 años. no tenéis excusa que se sostenga para no dejarme entrar, utilizáis la indumentaria cuando todos sabemos que es una excusa tan débil como un papel mojado y más aún, cuando no iba de sport, sino arreglado. ¿Ahora tengo que ir a los locales pensando que quizás no pase y se le tuerza la fiesta a mis amigas por el color de mi piel? Señores, estamos en el siglo XXI.

Nos damos golpes en el pecho alegando tolerancia, que somos muy tolerantes, que aquí aceptamos a gente de todo tipo ¿no cumplo los criterios para pasar? Que triste, de verdad, que triste. No estoy enfadado, estoy decepcionado por lo que me ha pasado a mi y por lo que le puede pasar a más gente. Con este Post no pretendo una ofensa o linchamiento contra el local, sino un cambio de mentalidad. Esto lo está relatando, para mayor inri, una persona que ha trabajado en la noche, que ha sido camarero de discoteca y sabe cómo funcionan las cosas. No me vendas que no me dejáis pasar por mi indumentaria. Sino, que no me dejáis pasar por negro, quizás con la verdad quedáis mejor y no alegando una cosa sin pies ni cabeza.

En la hoja de reclamaciones el encargado alega que: “Entró a primera hora (ahora las 02:30 es primera hora) con una indumentaria inadecuada, luego nos dimos cuenta y no lo dejamos entrar. No tenemos ningún tipo de problema”.

Alberto, Taylor y F.V. David

En la madrugada del 1 al 2 de septiembre, mis amigos Taylor y F.V David y yo sufrimos una situación bastante desagradable por culpa del trato recibido por el personal de seguridad de la discoteca Bonamara Madrid.

Alegando que por la vestimenta de mi amigo, F.V. David, no podíamos pasar (mera excusa pues mientras poníamos la reclamación permitieron el acceso a la discoteca a ocho personas vestidas igual, eso sí, todos blancos). Lo verdaderamente desagradable llegó más tarde, uno de los porteros después de encararse con mi amigo con una actitud chulesca, racista y agresiva, susurró por lo bajo “negro este…” al pedirle la hoja de reclamaciones, nos la negó y nos remitió a la policía diciendo que “no te voy a dar la hoja de reclamaciones porque no quiero, llama a la policía”.

En pleno siglo XXI en la discoteca Bonamara, a mis amigos y a mi no nos dejaron pasar. Llevamos yendo a esa discoteca todo el verano sin problema. Quien nos conoce sabe que somos personas tranquilas, no nos metemos en movidas, no bebemos alcohol, no fumamos, nunca hemos sido detenidos… personas normales y corrientes.

Al llegar a la puerta nos dijeron que no pasábamos porque no íbamos vestidos adecuadamente. Íbamos con camisas de botones, zapatillas normales, pantalones vaqueros, uno corto y los otros dos largos. Delante nuestra, detrás, antes y después pasaron personas que iban exactamente igual. Cuando recibimos la negativa nos quedamos estupefactos, con una sensación de “reír para no llorar”. Les preguntamos que si nos cambiábamos la ropa podríamos entrar, dijeron que sí.

Discotecas que ponen música negra, latina y demás, pero luego no permiten la entrada a negros y latinos.

Ante ésta situación en la que nos veíamos, viendo entrar a gente en chándal, vestidos igual o peor… a uno de nosotros le salió esa media sonrisa de “no puedo creer que esto me esté pasando y sea verdad”. Uno de los de seguridad se puso agresivo, encarando y empujando a mi amigo que había sonreído. El portero dijo que ahora sí que no pasábamos “por sus cojones”, que esa sonrisa era para reirse de él.

Mi amigo educadamente le dijo que era por la situación, que se calmase y no le volviera a tocar. Ante esta situación le pedimos la hoja de reclamación, recibimos una negativa. Dijeron que fuéramos a la policía. Fuimos y les contamos lo sucedido. Tuvo que ir la policía a hablar con el personal de seguridad para que nos facilitasen la hoja. La policía dijo que no podían hacer nada, que la discoteca tenía derecho de admisión.

Nuestra queja no era por no dejarnos pasar, era por el trato y las razones que nos daban. El trato innecesario, chulesco, agresivo y discriminatorio que habíamos sentido por parte del personal de seguridad. En todo momento fuimos educados. Mientras rellenamos las hojas de reclamación seguíamos viendo a gente entrar en chándal. Todo el mundo entraba menos nosotros.

Mi conclusión y pensamiento es que no entramos por negros. Un tema de discriminación racial. Discotecas que ponen música negra, latina y demás, pero luego no permiten la entrada a negros y latinos.

El jueves pasado estuve en la misma sala y hubo una redada de antidisturbios. Acordonaron los interiores, la entrada y la salida. La policía secreta separaba a la gente “común” de la “no común” (personas  de diferente color de piel, tatuadas o con “pintas”). Casualmente, a mi y a mi amigo nos pusieron con los no comunes. Soy negro y mi amigo tatuado. En el grupo que nos pusieron, todos encajamos en las personas descritas como “no común”. Éramos latinos, árabes, negros, gitanos…

Al parecer incautaron drogas, machetes, etc. entonces, pienso es que la sala puso a partir de ahí unas medidas (filtro) en las que no se deja pasar a tanta gente “no común” como antes lo hacían. No es la única discoteca que hace esto. Hay mil casos de gente “no común” que ha recibido el mismo trato.

Dejad de taparlo/ocultarlo y decid las cosas como son. Nos tiraron por negros. No hay otra explicación. España es un país en su mayoría racista y no va a cambiar nunca. Esa mentalidad de retrógrados homófobos y racistas es la que tiene la gran mayoría de este país. Y dentro de esa mayoría, otra mayoría son los que se engañan a sí mismos creyéndose el cuento de que no son racistas. Lo quieren normalizar o quitarle peso. Tachándonos de victimistas, de ser los únicos que ven el racismo en este país.

Soy español y digo que España en su mayoría es racista y me da pena-asco. Por qué tengo que aguantar este tipo de trato discriminatorio ¿Cuándo deja de ser tu aspecto “un problema” para llevar una vida normal? El problema no es mío, ni de nuestra gente “no común”, es de ellos.

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