Visigodos, romanos, celtas, árabes, bereberes, francos, suevos, alanos… nuestra historia está plagada de pueblos que llegaron a la Península Ibérica y se establecieron. Por no hablar de aquellos sitios donde los españoles también se asentaron: el Sáhara, Filipinas, América Latina, Guinea Ecuatorial, Marruecos, Italia, Flandes… y en una época más reciente: Alemania, Francia, Suiza o Gran Bretaña.
A pesar de cargar con semejante legado a nuestras espaldas, el discurso de la pureza étnica y de la superioridad nacional sigue aún vigente y todavía hablamos de godos, charnegos o maketos. Vivimos obviando cada día esta rica herencia como si fuera algo que afectara solo a los demás pero dejara intacto nuestro RH; sin embargo, el mestizaje está tan dentro de nosotros que ni la ideología más poderosa ni el empeño más tozudo podrán extraer nunca de nuestro ser esa maravillosa amalgama de ingredientes que componen nuestro ADN. ¿Te atreves a conocer tu verdadero yo?
