“Lo gay ha entrado en la población homosexual como una identidad estereotipada y occidentalizada”

Roberto Condori de Nación Marica / Youssef Ouled

Los bolivianos Edgar Solís y Roberto Condori fueron galardonados con el premio Periodista SIN RIESGO por su reportaje radiofónico “¿Abortan todas? ¿Abortan las lesbianas?”, uno de sus muchos contenidos que emiten en el programa de radio Nación Marica, un “espacio autogestionado que busca la coherencia política” producido por el Movimiento Maricas Bolivia y emitido por Radio Líder en La Paz, Bolivia.

El premio se enmarca en la Campaña SIN RIESGO otorgado por Alianza por la Solidaridad junto con Católicas por el Derecho a Decidir. El reportaje que se centró en la situación del aborto en Bolivia desde una mirada lésbica fue premiado por ser “especialmente interesante en el marco de los derechos sexuales y reproductivos: garantizar los derechos de las personas LGTBIQ+, pero sobre todo para entender la realidad de la penalización del aborto en Bolivia”, según señalaron las organizaciones. Hablamos con Roberto Condori, quien acudió desde Bolivia para explicar su proyecto radiofónico y la realidad del movimiento marica en Bolivia.

 

Desde 1973 el aborto en Bolivia es ilegal salvo si pone en peligro la vida de la embarazada, por incesto o en caso de violación ¿Cuál es la realidad de la penalización del aborto en Bolivia?

Estoy aquí producto de un premio entregado por Alianza por la Solidaridad que tiene una campaña que se llama Sin Riesgo. Esta campaña apuesta por la despenalización del aborto en Bolivia. Tiene varias actividades enfocadas en activismo, artivismo, música y actividades centradas en periodismo y comunicación. Entorno a esa campaña lanzan Periodismo Sin Riesgo. Ahí entramos nosotros como Nación Marica, un programa de radio que hacemos desde hace 7 años. Les enviamos el reportaje “¿Abortan todas?¿Abortan las lesbianas?” y ganamos. La idea del reportaje era visibilizar que las compañeras lesbianas abortan y las compañeras lesbianas están en la primera línea de la lucha por la despenalización social y legal del aborto en Bolivia.

El aborto es la tercera causa de muerte en Bolivia, cada año se dan unos 80.000 abortos clandestinos ya que solo es legal por tres causas. Y como está penalizado acuden a clínicas que no ofrecen garantías y donde sufren violencia y malas prácticas médicas. Precisamente estos datos estadísticos sobre las muertes anuales son de mujeres que trataron de abortar en clínicas clandestinas y acaban en urgencias por complicaciones y desangrados. Es un problema de salud pública.

En Bolivia son tres causas por las que una mujer puede abortar de forma legal, que el embarazo suponga un riesgo para la vida de la madre, por incesto y por violación. Sin embargo, estas causas si bien son legales, tampoco son empleadas por las mujeres afectadas para abortar legalmente porque muchas mujeres prefieren la clandestinidad por el estigma social. Por ejemplo, en temas de violación a menores, muchas familias no van a centros públicos porque hay una investigación por medio y un estigma social por lo que prefieren las clínicas clandestinas.

Hay compañeras que quieren abortar por motivo de violación. Presentan su denuncia de violación a los centros hospitalarios públicos pero en ellos la mayoría de los médicos se abstienen a realizar al aborto escudándose a la objeción de conciencia, pasando ellas de un médico a otro e incluso de hospital en hospital. Para evitar esa revictimización del sistema de salud, muchas mujeres prefieren el anonimato. Las leyes no están funcionando.

“La idea del reportaje era visibilizar que las lesbianas abortan y están en la primera línea de la lucha por la despenalización social y legal del aborto”

Ahora, el tema del aborto lésbico en el que nos hemos centrado en el reportaje, hemos identificado que las compañeras lesbianas abortan por un lado por violaciones correctivas, un tema del que no se habla, el único caso público se recogió en el 2013. Las compañeras lesbianas son consciente de que esto puede suceder en un momento de su vida, sobre todo a aquellas con una estética más masculina, en un contexto de heteronormatividad, por lo que viene a ser un insulto a la hombría de los demás, por la sospecha de que pueda ser lesbiana. Por otro lado, lo que las lleva a abortar es la heterosexualidad obligatoria, compañeras obligadas a casarse que en algún momento de su vida han tenido que abortar. Y como lesbianas, abortan. Por último, las compañeras lesbianas realizan un acompañamiento a las mujeres que quieren abortan, en argentina hay un movimiento llamado las socorristas, lesbianas que ayudan a otras compañeras, lesbianas o no, a abortar. Esa práctica de sororidad pasa también en Bolivia. En eso se basó el reportaje.

¿Cuál es el perfil de las mujeres más expuestas a un aborto clandestino?

Hay un grafiti muy bueno allá en La Paz que es de un grupo feminista que dice: “las mujeres ricas abortan, las pobres mueren”, eso lo resume. Casi el 100% de las mujeres que mueren en el aborto clandestino son pobres, son mujeres del área rural, de las periferias de las ciudades. Tiene que ver mucho con la clase social. Las más afectadas son mujeres pobres y jóvenes.

¿Cuáles son las dificultades de reconocerse homosexual en Bolivia?

Vivimos en una sociedad hipócrita. Implica que estés en una constante discriminación, pero no de frente, hoy ese odio hacia las diversidades de sexuales y de género está sobre todo en redes sociales. Sin embargo, recuerdo que hace unos meses hubo una marcha en La Paz, donde se manifestaban en contra de una normativa municipal que promovía los derechos de las personas con diversidad sexual y de género, esa gente salió creyendo que esta normativa iba a llevar a que en los colegios se enseñara homosexualidad o que los homosexuales iban a impartir formaciones sobre su sexualidad, cosa que no era cierta. Era una marcha de puro odio, la primera que recuerdo con esa violencia. Aunque no fueron muchas personas, pero el hecho de que se organizan y convoquen a gente llamó la atención. Con Nación Marica acudimos a preguntarles si entonces eran heterosexuales y nos decían que no. No sabían sobre su heterosexualidad, poniendo de manifiesto la ignorancia de estos movimientos que no han pensado su sexualidad. Además, tampoco conocían la ley. A pesar de que tenemos una ley que en alguna medida protege, socialmente está penalizado y eso hace que no sea suficiente.

Señaláis lo gay como una suerte de neocolonialismo ¿Por qué es necesario realizar un cuestionamiento de lo gay?

Como maricas, creemos que lo gay ha llegado como un estereotipo, ha entrado en la población homosexual como una identidad estereotipada, blanqueada, occidentalizada, para la que tienes que cumplir ciertos perceptos para asimilarte. Las instituciones y colectivos LGBTI también se manejan bajo estos parámetros. Por eso lo cuestionamos. Es decir, como marica ¿Dónde entras tú pobre e indígena? Cuando era adolescente pensaba que para ser gay tenía que ser simpático y blanco, cosas muy personales que se transforman a través de la imposición política de una identidad, generando quiebres en tu autoestima. Como antítesis de eso nos planteamos como maricas.

“Maricas”, habláis de tomar políticamente esta nominación ¿Por qué es importante declararse maricas? ¿Qué significa ser marica y cómo se resignifica este concepto?

Nuestro programa nació primero como “Soy marica y ¿qué?” hace siete años. Este inicio se dio en Radio Deseo, una radio feminista de La Paz, fue transcurriendo en el tiempo hasta convertirse en el Movimiento Maricas Bolivia que tiene el programa de Nación Marica. Desde ese inicio hemos dicho que autoafirmarse como marica tiene dos impactos en la sociedad, por un lado, en el “gueto homosexual” y por otro, en el resto de la sociedad heterosexual. En el gueto homosexual tiene que ver con cuestionar lo gay, por lo que estamos peleados con los colectivos LGBTI para quienes este concepto sigue siendo un insulto, pero para un público heterosexual ha servido para resignificar el insulto quitándole esa carga peyorativa para que cuando te llamen maricón puedas responder, y qué. hemos asimilado políticamente ese insulto. Creemos en la resignificación del insulto.

¿Gueto homosexual?

La población homosexual se mueve dentro de unos espacios que son básicamente las discotecas y por otro lado espacios de formación sobre ETS… fuera de esos espacios no tenemos nada y este es el gueto donde se mueven estas instituciones y colectivos que hacen sus campañas sin salir de ahí. Nosotros creemos que hay que salir e incomodar fuera de esos espacios. Para ciertos homosexuales, lesbianas y trans estos guetos pueden servir como información y sensibilización, pero se encasillan si no salen de ahí. Sin embargo, el gueto sirve a su vez para generar su trinchera de lucha, han sido necesarios y fueron necesarios, pero hay que salir y no convertirlos en un estilo de vida.

¿Es más fácil reconocerse homosexual que indígena?

Es difícil afirmarse como homosexual, si le metes lo indígena se complica más, es una suma de opresiones. Es complicado, porque el mundo indígena te niega la homosexualidad por nombrarlo como algo del capitalismo occidental. Pero luego vas a la ciudad (La Paz), que se cree moderna y, sin embargo, cuando llega un indígena es discriminado por el hecho de serlo. Un indígena discriminado en su poblado por marica es discriminado por indígena en la ciudad, y luego por pobre y por su homosexualidad. En el gueto homosexual será discriminado por indígena.

Edgar Solís y Roberto Condori, Nación Marica

Subimos a internet una imagen cargando unos aguayos, se nos fue de las mano el control, porque acabó moviéndose en espacios homófobos. Los aguayos son a su vez unas mochilas empleadas por las mujeres indígenas. Aquí la violencia que se cargó contra nosotros no iba contra nuestra homosexualidad sino contra lo indígena de estas imágenes. Nos venían a decir que nos dejaban ser homosexuales pero que no podíamos introducir lo indígena, decían además que lo indígena solo puede ser hetero.

¿Cómo ha afectado la colonización en la instauración del binarismo y la heteronormatividad en los pueblos indígenas?

Ese es el debate, de hecho, hemos tenido programas dedicados a los indigenismos homosexuales, otros de trans-indigenismos que reflexionan en torno a eso. Si existíamos o no antes de la colonia, sobre cuál era nuestra relación en la colectividad y sobre si la homofobia llegó con el colonialismo. Hay investigaciones que develan que ya existíamos antes, nos nombrábamos, pero no sabemos cual fue el lugar dentro de la comunidad. Con el tema de las mujeres trans es de otra forma, de alguna forma al asumir la estética femenina entran en las comunidades por estar dentro del binarismo, eso es algo que está pasando actualmente. En las comunidades indígenas, compañeras trans están siendo aceptadas y entran en las dinámicas de sus respectivas comunidades porque cumplen un rol femenino.

Volviendo a tu pregunta, con la colonización también entro la religión (el cristianismo), modificando estas relaciones. En la actualidad hay varias iglesias evangélicas que están penetrando las comunidades indígenas generando un discurso de rechazo a la homosexualidad e imponiendo una narrativa de la heteronormatividad.

¿Cómo definirías Nación Marica?

Surge del título de un libro de Juan Pablo Sutherland. Nos decían, al principio, que era una concepción heternormada y masculina, que cómo nos podíamos definir de esta forma, pero creemos que nación se puede resignificar desde la creación de una propia. Nos han negado fuera de la nación, así que creamos la nuestra propia y allí incluimos todas las disidencias sexuales y de género.

El programa nace por la necesidad de tomar la palabra en persona con el primer programa en 2011. El primer programa fue sobre un cura marica, “Habemus marica” lo llamamos. Las Iglesia de La Paz se escandalizó. Teníamos el testimonio de un cura que era marica, manteniéndolo en el anonimato. Era la necesidad de rebatir a los medios tradicionales que toman la diversidad de género y sexual desde una perspectiva sensacionalista y criminalizadora. Cansados de eso, hicimos algo. Un programa de radio para que maricones hablen de su realidad, pero para un público no solamente marica. También queríamos romper, con lo que antes hablamos, esa institucionalización de lo LGTBI tomado siempre desde el espectáculo, la relación con las ETS… descuidando los temas político-sociales cotidianos. Esos temas desatendidos son los que marcan y han marcado nuestra agenda. Y decidimos tomar la palabra, porque hablar de tu realidad te permite explicarla desde un saber que solo se tiene estando en ella, lo vives, lo sientes y entiendes a tu homólogo, contar las historias desde allí le da a tu periodismo cierta humanidad. Ahora, estamos en una etapa de más periodismo, dando espacio a otras personas y enmarcándonos en investigaciones y proyectos comunicativos. Ese enfoque es el que nos lleva a hacer “¿Abortan todas? ¿Abortan las lesbianas?”.

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