“Iba en la línea 3 del Metro de Madrid, sobre las 20:50 horas cuando me disponía a bajar del vagón en la estación de Villaverde Alto. Al llegar, desde la ventanilla vi a dos vigilantes de seguridad con un chico negro; en ese momento ya estaban en medio de una discusión en la que elevaban la voz. Ya en el andén vi cómo los de seguridad intentaron impedir el acceso del chico al tren diciéndole que no iba a viajar ni iba a subir, a lo que el chico les decía que sí iba a hacerlo. Se produjo un pequeño forcejeo entre ellos y el chico subió al tren”.
Así comienza el relato del joven que nos envía el siguiente video de denuncia, unos hechos sucedidos el pasado fin de semana y que vuelven a poner en evidencia la brutalidad con la que actúan los cuerpos de seguridad privada contra los cuerpos no blancos.
“Que el joven entrara al vagón enervó más aún a los de seguridad”, continúa el testigo, “ya dentro junto al viajero, comenzaron a retenerle de la forma tan violenta que se ve en el vídeo”. Comenta que el vigilante de seguridad más corpulento hizo ademán en un par de ocasiones de coger la porra y el otro, ya con el chico cogido por el cuello como se puede ver en el vídeo, “en un gesto de rabia le quitó la gorra y la tiró al andén”. Y todo esto, en la presencia de dos trabajadores del Metro de Madrid cuya máxima preocupación es que el tren salga a su hora.
“A partir de ahí es cuando comencé a grabar”, señala este viajero. “El chico en todo momento intentó zafarse de ellos desde una posición defensiva, mientras que fueron los de seguridad quienes ejercían la violencia”. Comenta el autor del video que dejó de grabar un momento en el que otro usuario vino a recriminarle que lo hiciera, comenzó una pequeña discusión y este usuario acabó yéndose.
“En el vídeo se escucha a un hombre que señala que el problema venía porque el chico estaba escuchando música”
“El tren arrancó con los de seguridad junto al chico y con la pasividad absoluta de quienes viajaban dentro, de los cuales sólo un hombre les recriminaba su comportamiento (en el vídeo se escucha a este mismo hombre señalar que el problema venía porque el chico estaba escuchando música)”. Por su parte, este testigo indica que en ningún momento escuchó la música que habría generado la situación, aunque añade, “a estas alturas ya todos sabemos que el problema es otro”. Y se coloca en una hipotética situación en la que el chico estuviese molestando, “fuere como fuere, el problema ya estaba resuelto y no debería haber visto nada de lo ocurrido». También destaca que, «el vigilante de seguridad que realiza la técnica de asfixia, presentó en todo momento una expresividad agresiva hacia el joven”, concluye.
El testigo no pudo hablar con el agredido porque todo había sucedido bastante rápido, “por el desarrollo del suceso y el nerviosismo del chico no me pareció viable hablar con él y acabó yéndose en el tren. No me suena de verle por el barrio así que desconozco si vive aquí o no”. Aunque señala que pudo ver como cuando el tren arrancó ya habían dejado de asfixiarlo, “tampoco dejaron que se alejase, le tenían a mano”.
