Una vez más los cuerpos de “seguridad” del Estado violentan a personas racializadas en Lavapies

El sábado 11 de julio sobre la 1:30 de la madrugada se produjo un nuevo caso de abuso policial, acompañado de un arresto injustificado en la plaza Nelson Mandela de Lavapiés. 

“un policía se acercó a hablar con un compañero de Courage y le pidió sus papeles, el chico le mostró su NIE, y sin decir nada el agente de policía le puso una multa por tener mal puesta la mascarilla.” 

 

Según nos cuentan testigos presenciales “estábamos algunas personas en la plaza hablando, después un policía se acercó a hablar con un compañero de Courage y le pidió sus papeles, el chico le mostró su NIE, y sin decir nada el agente de policía le puso una multa por tener mal puesta la mascarilla.” 

El joven, de tan solo 19 años, se encontraba en la plaza bebiendo un refresco tras llegar del trabajo a su residencia. Ese era el motivo por el que tenía la mascarilla bajada colgando de la barbilla. Cuando el policía le pasó la multa, el chico la rompió, ya que consideraba que la multa estaba totalmente injustificada. Entonces fue cuando la policía lo empujó, y comenzó un gran revuelo en la plaza mientras la policía continuó cargando contra las personas que allí se encontraban. El joven detenido fue reducido en el suelo hasta por 8 agentes de policía que se subieron a su espalda para ejercer presión, lo cual provocó que las personas que conocían al joven sintiera miedo ya que lo definen como “una persona muy tranquila y además muy delgada por lo que los 8 agentes sobre el podría haber terminado muy mal”. El joven fue detenido y trasladado a la comisaría de Leganitos donde ha pasado la noche y se espera que en la mañana del lunes se le traslade a Plaza de Castilla. 

Otra de las personas que se encontraba en la plaza relata cómo fue agredida por varios policías, que le tiraban del pelo, al tiempo que le propinaban varios golpes.

“Tengo moratones en las piernas y en los brazos, también tengo varios rasguños” 

El testigo cuenta cómo en la plaza había más de diez agentes tanto de uniforme como de civil. Nuestro testigo relata como pidió los números de placa de los agentes que lo estaban agrediendo y todos se negaron y ocultaron las identificaciones. En sus palabras: “Tengo moratones en las piernas y en los brazos, también tengo varios rasguños porque en 2 ocasiones intentaron tirarme al suelo. Uno de los agentes me amenazaba e insistía con que nadie había visto que se me hubiera agredido y que lo mejor que podía hacer era dejar de pedir las placas y de señalar a sus compañeros… o iba a ser peor para mí. Al contestar recibí un golpe con la porra en la mandíbula”

Son numerosos los testigos presenciales que aseguran que la actuación de la policía fue tremendamente desproporcionada, y que no era necesario tal despliegue para detener a un solo chico.

Esta nueva detención es una nueva prueba del abuso de poder de los cuerpos de “seguridad” del Estado con las personas racializadas y migrantes. Una muestra más de que el racismo no es puntual sino institucional. Es una herramienta que usa el estado para castigar nuestros cuerpos sin ningún motivo. Contra el Racismo Institucional y Estructural antirracismo siempre. 

 

 

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