La madrugada del miércoles 7 de diciembre, un joven afrodescendiente de 18 años sufrió una agresión racista a manos de los porteros de la discoteca Cruz del Sur situada en el barrio de Aluche, Madrid.
Los hechos ocurren cuando tras el cierre de la sala, a las 6 de la mañana, el joven se da cuenta de que se ha dejado dentro su abrigo donde guardaba también su móvil. Puesto que no podía dejar sus pertenencias ahí, decide ir a buscar a algún camarero que estuviera aún dentro recogiendo el local con el fin de pedirle el favor de devolvérselo.
Cuando intenta volver al interior, se da cuenta de que la puerta principal ya estaba cerrada, por lo que el joven decide entrar por otro acceso que se encontraba en la zona izquierda del establecimiento. Desde este acceso pudo encontrar unas escaleras que le llevaron hasta la terraza de Hacke Club, otra sala perteneciente al mismo dueño, la cual está conectada con el local donde el joven olvidó su móvil.
Cuando subió a preguntar, algunos camareros se encontraban dentro del local. Por lo que tocó el cristal de la puerta trasera y les preguntó si podían devolverle el abrigo junto con sus pertenencias. No obtuvo respuesta, solo le informaron de que no podía estar ahí. A lo que el joven les reiteró que ya se iba y que solo quería su chaqueta.
Acto seguido, un vigilante de la discoteca le avasalla preguntándole, de nuevo, qué hacía en ese sitio. Y acto seguido, y sin mediar casi palabra, sin esperar prácticamente una explicación por parte del joven, el portero de la discoteca le propina varios puñetazos de los que el agredido no se pudo defender. Del mismo impacto de los puñetazos la víctima cae escaleras abajo. Una vez en el suelo, el portero continuó golpeando a la víctima antes de que la misma pudiera salir corriendo del local.
Ninguno de los presentes paró la agresión, ni los camareros ni el encargado y figura de relaciones públicas de la sala Cruz del Sur. Todos se mostraron pasivos ante este acto, defendiendo la agresión y sin ofrecer ningún tipo de ayuda a la víctima, incluso cuando esta ya se encontraba herida. Cuando la Policía llegó, tan solo quedaban dentro del local los camareros y el encargado. Ya que este último se había ocupado de que los guardias de seguridad ya no estuviesen allí.
Así mismo, a la llegada del personal sanitario del SAMUR, el joven tenía la cara llena de sangre y uno de los ojos muy hinchados por el cual le era ya imposible ver. Le trasladaron al Hospital 12 de Octubre, donde le indicaron que tendrían que operarse de urgencia porque se le había roto el hueso de la parte inferior del ojo y esto podría hacer que se desprendiera. Además, actualmente el chico agredido tiene dificultades de visión y los huesos rotos de la mitad de la cara por todos los golpes que ha sufrido. Y los médicos le han confirmado que es posible que pierda un ojo.
Esto es un reflejo más de la impunidad de la violencia que poseen muchos cuerpos de seguridad y vigilancia de entidades y/o locales. Donde una agresión racista es amparada y protegida ante el mismo personal de la discoteca. Estas actuaciones son muy frecuentes y ponen nuestros cuerpos en riesgo, no se puede mirara hacia otro lado cuando un olvido en una discoteca te lleva a un hospital y te deja con una posible lesión de por vida con tan solo 18 años. Exigimos tanto a la discoteca Cruz del Sur como a sus empleados que tomen responsabilidades en este nuevo caso de agresión racista.
