Hace ya unos meses denunciábamos la situación de precariedad a la que se veían forzados a vivir los trabajadorxs migrantxs de Lepe (Huelva): “casas” de cartón y palés, sin agua potable y hacinados.
Por desgracia, durante estos meses de Estado de Alarma por la COVID19 la situación solo ha empeorado. Varios colectivos de trabajadores del campo se han hecho eco de la situación tan extrema a la que se están viendo sometidos. Uno de estos ejemplos es Serigne Mamadou quien desde su cuenta de Instagram ha subido varios vídeos testimonios en los que relata, con una verdad imponente, cuál es la situación actual de los trabajadores y trabajadoras en el campo español.
Hace tan solo unas horas, ha compartido un vídeo en el que se ve perfectamente cómo un grupo de jornaleros duermen en la calle bajo un soportal, pasando frío y mojándose. En el vídeo podemos ver a una veintena de personas en esta situación, Serigne explica que el número de personas que están sufriendo este abandono se eleva aproximadamente a unas 200. Serigne relata que es un grupo de trabajadores que se ha desplazado a Lérida porque el ayuntamiento de este municipio requería personas que trabajasen en sus campos.

cuando los trabajadores han llegado, se han encontrado con que nadie del municipio les ofrece una forma de alojamiento
Sin embargo, cuando los trabajadores han llegado, se han encontrado con que nadie del municipio les ofrece una forma de alojamiento: los albergues están cerrados, no hay opción de alquiler de viviendas, y el el ayuntamiento no les ofrece ninguna solución habitacional. Además, tampoco cuentan con agua potable para beber o para su higiene, recordemos que estamos en Estado de Alarma y una de las medidas que desde el Gobierno se recomienda es lavarse las manos con agua y jabón.
Tampoco cuentan con un plato de comida caliente, a pesar de levantarse a las 6 de la mañana para trabajar en los campos y hacer jornadas eternas. Estas compañeros migrantes que se encuentran actualmente en Lérida, piden que el Ayuntamiento de la localidad o los agricultores les faciliten una opción habitacional, ya que según han relatado esto ocurre todos los años en la campaña agrícola de esta ciudad y no puede seguir así. Situaciones similares se viven en diferentes puntos de la geografía española.
Este es un ejemplo más de cómo los empresarios y los ayuntamientos españoles explotan a las personas migrantes, obligándolas a trabajar y vivir en situaciones extremas, pasando por alto sus derechos y mirando hacía otro lado sin que ningún medio de comunicación convencional se haga eco de ello, callando las voces de las personas que ahora y siempre se encargan de mantener la economía agraria española.
Desde Es Racismo nos unimos a las campañas ya existentes que exigen la regularización de las personas migrantes y el reconocimiento de sus Derechos como los de cualquier otro ciudadano. El Racismo Institucional castiga, margina y mata a las personas migrantes y racializadas, y por eso, no podemos mirar hacia otro lado.
