La violencia policial es un tema que tratamos a diario en esta plataforma. Son múltiples las denuncias que recibimos semanalmente en la que personas migrantes o racializadas nos cuentan su experiencia con los abusos policiales. Actualmente nos encontramos en un contexto a nivel internacional muy particular en lo que a la violencia sobre los cuerpos no blancos se refiere. Y aunque muchas personas tengan puesta la mirada en los sucesos de Estados Unidos, no queremos olvidarnos de que esa violencia es ejercida por los diferentes cuerpos de “seguridad” del Estado Español a diario.
Hace tan solo unos días, el 30 de mayo se hacía viral un vídeo en el barrio de Usera (Madrid) en el que veíamos como un agente de la Policía Nacional presionaba con la rodilla el cuello de una persona a la que ya tenía esposada y reducida en el suelo.
“¿Qué te quieres venir tú también?” El agente amenaza a la joven con detenerla por estar grabando una actuación policial violenta, y desmedida.
A principios de esta semana, nos llegaba el testimonio de dos hermanos en el barrio de Vallecas (Madrid). En este caso el sábado 30 de mayo, estos dos hermanos volvían a su casa con sus parejas. A la altura de portazgo uno de estos jóvenes es parado por la policía nacional. Según nos cuentan los jóvenes una de las primeras acciones de la policía se basó en abrir las piernas de este chico a patadas. Es en ese momento cuando su hermano se acerca al lugar de los hechos para intentar comprender qué ha pasado para que los traten así, la respuesta que recibe por parte de la policía fue una serie de golpes. A continuación, e intentando que la agresión pare, uno de los jóvenes muestra su identificación y una tarjeta que acredita una diversidad funcional en los brazos. Sin embargo, lo que recibe como respuesta es insultos por parte de los agentes, agresiones en ambos brazos y ser esposado en una postura que estaba claramente contraindicada. Además de los golpes ya indicados, los jóvenes relatan que la violencia policial fue en aumento, propinándole golpes en la cabeza, brazos, y costados. Como se puede apreciar en el vídeo hay una chica cerca que comienza a grabar la actuación policial y es directamente amenazada por uno de los agentes, que le pregunta “¿qué te quieres venir tú también?” El agente amenaza a la joven con detenerla por estar grabando una actuación policial violenta, y desmedida.

Acto seguido los jóvenes agredidos nos cuentan que la policía los trasladó a la comisaría de Portazgo, donde los abusos policiales y las humillaciones continuaron. Antes de entrar a dependencias policiales uno de los jóvenes comienza a gritar por miedo a que se fueran a repetir las agresiones a lo que el agente a su cargo respondió metiéndole en un coche patrulla y asegurándole “cómo no te calles te voy a meter una paliza y no se va a enterar nadie” Uno de los jóvenes relata que los insultos y las burlas hacia su persona y hacía su falta de función motriz en los brazos en la comisaría sólo fueron a más.
Tras soltar a los jóvenes, uno de ellos ha sido acusado de agredir a uno de los agentes y romperle las gafas, sin embargo los jóvenes niegan haber agredido a ninguno de los agentes.
Este es tan solo otro caso más del racismo policial al que nos vemos sometidas las personas migrantes y racializadas que residimos en el Estado Español. Como dice uno de los jóvenes detenidos “¿cómo se supone que debemos volver a salir a la calle sin miedo?” Es una pregunta que muchas personas nos hacemos, cómo salir ahí fuera si las personas que se supone que deben proteger a la ciudadanía son las que nos violentan, se burlan de nosotros e incluso, en ocasiones, llegan a matarnos sin pensarselo dos veces.
El Racismo Institucional y Estructural es la mayor herramienta de opresión con la que cuenta el Estado español, y no pararemos hasta que se respeten nuestras vidas.

La verdad nosotros los migrantes somos muy sufriendo en España