Apuntes sobre el video de la señora racista

Ayer un joven se puso en contacto con nosotros. Necesitaba, con los nervios de la situación, compartir una desagradable situación que acababa de vivir junto a otro joven en una tienda electrónica en Bravo Murillo, Madrid. En compañía de quien sufrió la agresión, pedía el anonimato para evitar represalias como consecuencia de una denuncia pública que no sabían qué alcance tendría.

Desde Es Racismo, nos informamos de la situación y acto seguido comenzamos a hacer visible la agresión. Una mujer que decía venir de otra tienda, no paraba de vociferar insultos racistas al entrar al establecimiento de estos jóvenes. El motivo, según nos cuenta, “le habían configurado mal los datos de internet”. Por eso la señora decidió que tenia la justificación para sacar el racista que lleva dentro. Es ahí donde uno de los dos comienza a grabar con su teléfono móvil.

La señora tiene una concepción del “ser español” que se resume en ser blanco y el perfil del joven no entra en ese imaginario

Lo que viene después lo vemos en el video. Una señora haciendo apología del colonialismo y los dispositivos racistas institucionales. Uno de los jóvenes se defiende explicando a la señora que él es español. Pero ella tiene una concepción del “ser español” que se resume en ser blanco y el perfil del joven, no entra en ese imaginario. La señora ha venido a realizar su cruzada particular. Que no es suya, sino la de una sociedad racista. Diría Fanon, “una sociedad es racista o no lo es, no hay término medio”.

Lo que pasó después no sorprende

Una horas después de que el video fuera colgado en nuestras redes sociales, entra de lleno en el debate el señor Íñigo Errejón. Lo hace señalando en sus redes sociales que el comportamiento de esta señora es errático e individual, anecdótico. Tan particular que no representa el Madrid en el que vive, y mucho menos representa “su país”, al que describe como solidario y moderno. Lo que las personas migrantes y racializadas llevamos años denunciando, no parece interesarle: el racismo es tan cotidiano como lo son las divisiones en la izquierda. Vivimos en su mismo país, pero nuestros cuerpos habitan en experiencias diferentes, tanto que nos preguntamos si está hablando de un mismo lugar.

Lo que las personas migrantes y racializadas llevamos años denunciando, no parece interesar

Errejón y su compañero Emilio Delgado, otro diputado que sale en su defensa ante nuestras críticas, no comprenden. Por un lado, no entienden que negar la realidad del racismo social e institucional supone contribuir a mostrar el racismo como algo residual y a la postre insignificante. Por otro lado, no entienden o no quieren entender, que el racismo no es que una señora vocifere lo que piensa, el racismo se ejerce desde el poder. Ese que ellos vinieron a tomar. Entenderlo, supone, primero, que asuman que como blancos no pueden describir nuestras vidas y decir que este es un caso puntual, y segundo, que cuando el racismo es institucional, está normalizado e inunda cada aspecto de nuestra cotidianidad.

Leer: Racismo en el metro: Cuando lo estructural se presenta como anecdótico

Pregunten señores diputados, a las personas migrantes y racializadas que tienen a su alrededor o léannos. No escuchan nuestras denuncias sobre la discriminación en el acceso a la vivienda, en el trabajo, agresiones en el transporte y en la vía pública, una Ley de extranjería que condena a la explotación laboral de las personas migrantes, la existencia de los Centros de Internamiento de Extranjeros, la brutalidad policial, los dispositivos de control de las personas musulmanas… o el Ius Sanguinis, que condena a los nacidos en España a heredar el estatus legal de sus progenitores. La señora del video habla de esto último cuando dice “hijo de migrantes es igual a no español”, no se equivoca, es lo mismo que dice la institución. Señores diputados, dejen de utilizarnos como propaganda política o colorines para sus formaciones, callen y escuchen.

Los medios de comunicación tratan de mostrar este hecho como una consecuencia única y exclusiva de un fascismo en auge

Los medios de comunicación y su fascismo

Todas las portavocías que venimos realizando en las últimas horas para los medios de comunicación van redirigidas a un mismo espacio: tratar de mostrar este hecho como una consecuencia del fascismo en auge. Y en parte, las agresiones racistas se enmarcan hoy día en un contexto de discursos que culpabilizan y criminalizan a la población migrante y racializada, convirtiéndola en una diana “fácil”, teniendo en cuenta qué es más fácil pisar a quien ya esta pisoteado sistemáticamente y desposeído de todo derecho. Pero, por otro lado esta relación interesada de los medios es tramposa. Las agresiones racistas se vienen sucediendo de forma regular, cambiando únicamente el foco de interés que les han dedicado. El racismo no es consecuencia del fascismo, el fascismo bebe del racismo que los estados europeos, como el español, vienen ejerciendo sobre los Otros.

El racismo estaba allí mucho antes, solo que no peligraban los derechos y libertades de la ciudadanía española, sino la integridad física y las vidas de quienes no son percibidos ni como ciudadanos, ni como “españoles“. Observen el Mediterráneo y los cuerpos ahogados que lo llenan a consecuencia de las políticas migratorias de Europa.

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