No beber Coca Cola, no celebrar San Jorge o borrarse tatuajes son indicadores de radicalización “islamista”, según los Mossos

Publicado por Vicent AlmelaAinhoa Nadia Douhaibi en La Directa el 18 de diciembre de 2018.

La Directa ha tenido acceso a una formación de docentes de escuelas del área metropolitana de Barcelona realizadas por los departamentos de educación y de interior en el marco del Protocolo de Prevención, Detección e Intervención de Procesos de Radicalización Islamista (PRODERAI) que es un cúmulo de elementos estigmatizadores de la comunidad musulmana. 

La Directa ha tenido acceso a la grabación de una sesión informativa del Protocolo de Prevención, Detección e Intervención de Procesos de Radicalización Islamista (PRODERAI) de los Mossos d´Esquadra impartida por un equipo de docentes de diversos centros escolares del área metropolitana de Barcelona. En esta formación, una agente de policía catalana describe como posibles indicadores de radicalización islamista factores culturales y religiosos propios de las comunidades musulmanas, como comer halal, no maquillarse, no celebrar la navidad o llevar tatuajes de henna, un tinte natural utilizado en algunos países árabes.

Las formaciones del programa PRODERAI son realizadas desde noviembre de 2016 para todos los equipos directivos de los centros educativos públicos y concertados de Cataluña. Como ya explicaba La Directa, en un reportaje publicado en el mes de noviembre de 2017 a través de testimonios, los indicadores que debían de activar las alarmas de un posible caso de radicalización islamista “estigmatizan y criminalizan” prácticas habituales de la comunidad musulmana. Este hecho queda confirmado en las grabaciones inéditas que conoceremos a continuación.

Como consecuencia de la falta de transparencia y de información sobre estas formaciones por parte del departamento del Interior de la Generalitat de Catalunya, hasta ahora solo se había tenido acceso a los indicadores gracias a las notas y apuntes tomados durante las formaciones por miembros de los equipos directivos. Ahora, un año después, hemos tenido acceso a la grabación completa de una de estas formaciones de cuatro horas de duración, donde se detallan los indicadores y perfiles que el profesorado debería vigilar, según los Mossos d´Esquadra, como a “terroristas potenciales” dentro de las escuelas. 

A pesar de que el representante de Educación remarca que el objetivo del programa es “detectar toda forma de radicalización”, esta formación solo se centra en el “radicalismo islamista” y por lo tanto solo se basa en el comportamiento de los miembros de la comunidad musulmana.

La formación, impartida por un “representante del Departamento de Educación” y una “representante” del Departamento de Interior (agente de los Mossos d´Esquadra), comienza con una descripción del programa de cuál ha de ser el papel de Educación cuando se dan procesos de radicalización en las aulas y también de cómo han de actuar los docentes. A pesar de que el representante de Educación remarca que el objetivo del programa es “detectar toda forma de radicalización”, esta formación solo se centra en el “radicalismo islamista” y por lo tanto solo se basa en el comportamiento de los miembros de la comunidad musulmana.

Para introducir y contextualizar el programa de los Mossos d´Esquadra comienza hablando del islam, siempre remarcando la diferencia entre “ellos”, en referencia a los musulmanes, y “nosotros”, en referencia a personas de cultura cristiana. “El islam es la religión que profesan los musulmanes. 1.500 mil millones en todo el mundo, el islamismo es que el islam impere en todos los aspectos de la vida de las personas, en el aspecto económico, cultural, ético, legal, jurídico… Es aquí cuando entra en confrontación con nuestra sociedad. Nosotros tenemos unas leyes, una cultura, tenemos unos modelos de vida… que no son los que tienen ellos, porque quieren que el islam impere en todos los aspectos. Que rija sus vidas. Entonces no tienen en cuenta que el islam es una religión del siglo VII, querer volver instaurar el islam en todos los aspectos de la vida a estas crea en nuestra sociedad un punto de confrontación bastante elevado”.

Agente de los Mossos d´Esquadra: “Hay barrios que son de ellos, la gente autóctona ya no quiere entrar allí, sea por los motivos que sea y ellos crean sus propios guetos”

Una vez hecha la introducción, la agente de policía pasa a dar detalles de la supuesta sociedad que pretenden construir los movimientos islamistas, reduciendo la dawa – que es el ejercicio de difundir los mensajes del islam- a una serie de estrategias de captación para una forma de entender el islam que la misma agente califica de “radical”. 

“La dawa son sus servicios sociales. Como que quieren vivir en una sociedad paralela a la nuestra, que es islamizada, es decir, que el islamismo rige todos los aspectos de sus vidas. El aspecto social es uno de ellos. Quieren, a través de donativos, conformar un modo de vida en el que no nos necesiten a nosotros. Entonces pensarán que, si no necesitamos su dawa, serán autosuficientes. Es una manera de captar a musulmanes hacia el islamismo a través de la dawa”.

Justo antes de hacer esta descripción, ubica en el centro del radicalismo a las corrientes de alrededor del mundo y explica el salfismo y su presencia en Cataluña: “Aquí, en Cataluña, de 286 oratorios que tenemos, 117 están bajo la influencia de actores islamistas, que no quiere decir que sean todos radicales. Pero sí que están bajo la influencia de personas que quieren que el islam rija todos los aspectos de su vida. De 117 que están bajo la influencia de actores islamistas, 75 son oratorios salfistas. ¿Vale? ¿Qué quiere decir “salaf”? Literalmente quiere decir volver a la época de Mahoma. Volver a los orígenes. Si pensamos en que quieren volver a los orígenes, volver al siglo VII, evidentemente se genera una contradicción directa con la sociedad actual, que es lo que está pasando. El salafismo es una concepción del islam muy muy rigorista y muy literalista. Entonces lo que dice el Corán tiene que llevarse a cabo sin tener en cuenta que estamos en una sociedad más avanzada”.

Después de introducir el término yihadista, reduciéndolo a su polisemia, la yihad menor o yihad bélica que deja fuera otras formas de yihad diarias- entendidas como el esfuerzo cotidiano- y que tiende a malentendidos como advierten muchas comunidades de tradición musulmana. La representante del departamento de Interior lee textualmente un documento donde se dirige al profesorado con una definición de lo que considera “radicalización islamista violenta” y dice: “Transformación que sufre una persona o un colectivo que implica asimilación de ideas políticas intransigentes vinculadas a los objetivos que persigue el islamismo, no el islam, y la voluntad de actuar de forma violenta con tal de provocar cambios profundos en la sociedad”. 

Seguidamente, comienza a definir a los potenciales sujetos a vigilar por parte de los docentes: “Os voy a dar los indicadores y un método para detectar la parte visible de la radicalización. Depende mucho de la psicología de la persona, de los valores arraigados que tenga, depende mucho de su identidad. Pensad que son adolescentes que no se sienten ni de aquí ni de allí, porque son segundas generaciones entonces van a su país. Van a Marruecos, a Túnez o a Argelia. Ellos no se sienten identificados allí porque no hablan árabe, ni aquí porque en casa tienen una cultura y cuando salen a la calle tienen otra. Entonces es un poco de lo que se aprovecha Daesh. La radicalización exprés depende de la persona, del entorno de amigos, puede venir de distintos lugares, desde el imam, desde el oratorio, desde el entorno de amigos, que los padres sean salafistas. Entonces el nivel de rapidez de la radicalización depende de muchos factores”.

La cifra de barrios “con un 99% de población musulmana”, aportada por los Mossos d´Esquadra es falsa y no refleja la realidad de la población musulmana en Cataluña que, según datos oficiales, sumando a personas de nacionalidad española y extranjera, no llegan al 7% de la población total y los municipios y barrios con mayor concentración que en ningún caso supera el 50%. 

Y también los “espacios urbanos de riesgo” que podemos encontrar en Cataluña: Aquí en Cataluña y en España el tema de los guetos, tal y como son entendidos en otros países, no los hemos encontrado. Sí que es cierto que hay poblaciones y barrios que tienen mucha más presencia de musulmanes que intentan vivir como en un país musulmán aquí. Hay determinados barrios aquí en Barcelona o en Santa Coloma o Badalona, Vilanova, Vilafranca, Viladecans que son barrios que son de ellos. Es decir, que ellos se sienten cómodos allí. La gente autóctona ya no quiere entrar allí, por los motivos que sea, ellos crean sus propios guetos. Guetos como entendidos en el ámbito europeo, aquí no se están dando, pero si es verdad que hay barrios donde el 99% de la población es musulmana. Esto es un entorno radicalizador y en cuanto al discurso que se esté dando en este barrio, en este oratorio, en este entorno, si es radical, le llegará a la gente que viva allí”.

Pero esta cifra de barrios “con un 99% de población musulmana” aportada por los Mossos d´Esquadra es falsa y no refleja la realidad de la población musulmana en Cataluña que, según datos oficiales, sumando a personas de nacionalidad española y extranjera, no llega al 7% de la población total y los municipios y barrios con mayor concentración que en ningún caso supera el 50%.

Después de una pausa, la formación va a continuar con la práctica de la aplicación del protocolo, donde el representante del departamento de Educación comienza a definir las competencias de los docentes y de la policía respectivamente, así como de la colaboración necesaria entre las partes: “Este protocolo, como el resto de protocolos, está dividido en la parte preventiva y de detección, la parte de la valoración y la parte de intervención. En este caso, en este protocolo como centros educativos la parte de la evaluación es la que no nos toca. Nosotros tenemos que trabajar preventivamente el fenómeno, tendremos detectores para poder detectar. Por tanto, prevención y detección. La parte de la valoración del caso no la vamos a hacer nosotros, esto le corresponde a la policía. Y a partir de aquí, la intervención educativa sí le corresponde al centro”. 

Agente de los Mossos d´Esquadra: “No beber Coca-Cola, no celebrar Sant Jordi y borrarse tatuajes son indicadores de radicalización islamista”

Una vez explicadas las competencias, pasa a definir más específicamente los factores de radicalización, considerando los procesos migratorios y la precariedad como factores clave en los casos de radicalización islamista: “Si pudiéramos resumir los factores más importantes en cualquier tipo de radicalización sería el sentimiento de pertenencia y arraigo territorial, este es un factor clave que cuando falla puede provocar que estos alumnos se radicalicen y la construcción identitaria. Jóvenes que hayan podido sufrir un proceso migratorio propio, no voluntario, evidentemente que ellos no han decidido. Este proceso migratorio significa una ruptura de lo que es su vida. A veces no han vivido este proceso migratorio porque ya han nacido aquí. Han sido los padres los que lo han vivido, pero en casa viven con este duelo migratorio”.

A la hora de analizar la relación entre familias y escuela, en ningún momento se hace un relato estructural de la situación escolar de Cataluña y se pone de relieve la poca participación de las familias en las comunidades educativas, llegando a decir que puede ser una cuestión cultural el hecho de no sentirse cercanos a la escuela. “Factores de riesgo de ámbito familiar: falta de expectativas propias respecto a los hijos. Familias que llegan y ven que no es fácil y este pesimismo puede ser transmitido a los hijos. Bajo seguimiento de las familias en el contexto educativo de los hijos. A veces se ven incapaces de hacer este acompañamiento. Vienen como si la escuela fuese una cosa que no va con ellos, o también puede ser cultural, que la escuela es el espacio donde dejan a los niños y ya está.”

A continuación, la representante del departamento de Interior define la labor de prevención y detección que han realizado los docentes, remarcando que “ningún indicador puede indicar por si solo las líneas de un proceso de radicalización” y establece dos niveles de agravio, según el protocolo: “Los indicadores del nivel 1 pueden ser que dentro de la familia o el niño estén teniendo una visión del islam un poco más fundamentalista o politizada o como si dijéramos islamizada. Es decir, esto no representa una amenaza contra la seguridad pública, como podría ser el segundo nivel, que es yihadismo, pero sí representa una amenaza para la cohesión en el centro y las libertades individuales colectivas. Si esta familia quiere llevar a cabo esta islamización, chocarán con nuestra sociedad. Entonces nosotros, nuestras libertades individuales y colectivas y del resto de compañeros se verán mermadas. Son indicadores que te dicen que esta familia está padeciendo un proceso de radicalización, antes no comía halal en la escuela, ahora quieren que su hijo coma menú halal. Y el segundo nivel serían indicadores para detectar un apoyo activo o pasivo al yihadismo. Este ya nos tiene que preocupar. Nos tienen que preocupar los dos, pero este es el que haría que, ya sea el niño o su entorno, entre en un proceso activo. Está padeciendo un proceso de radicalización, pero con una finalidad terrorista, yihadista, de atentar, hacerle mal o cometer alguna acción violenta a sus compañeros, a la sociedad o a quien quieran. Tenemos una amenaza para la cohesión, las libertades públicas y para la seguridad en general.”

La agente que imparte la formación señala como elementos de sospecha prácticas propias de la adolescencia en general como jugar muchas horas a ciertos videojuegos violentos, como Call of DutyoAssassins Creed.

Según la agente de la policía catalana, los indicadores de nivel 1, que según el departamento del Interior amenazan “la cohesión del centro y las libertades individuales y colectivas” y que han de ser detectadas y reportadas por los docentes del aula, son en su mayoría prácticas culturales y religiosas propias de la comunidad musulmana. O bien prácticas propias de la adolescencia en edad escolar, que si no estuviesen enfocadas desde la práctica religiosa de las comunidades de tradición musulmana, dejarían de ser elementos de sospecha de la radicalización: “El tema del velo, de no depilarse las cejas, quitarse o no llevar piercings en el caso de haberlos llevado, querer borrarse tatuajes, todo aquello que representa Occidente o que representa una sociedad no más avanzada pero más moderna, que choca con su percepción del islam, una sociedad más tradicional, más retrógrada. No maquillarse, ni siquiera con maquillaje halal, quieren un aspecto físico más retrógrado, no pintarse las uñas, chicos que se dejan barba larga, bigote corto o afeitado, que tengan una dureza en la frente para rezar o que lleven vestimenta islámica con los pantalones holgados arremangados. El tema de la alimentación. El hecho de no consumir bebidas occidentales, como Pepsi o Coca Cola. Menores que se niegan a asistir a clases de gimnasia o de música, no volver a celebrar las fiestas que no siguen los musulmanes como la navidad o San Jorge”. “No atender a la autoridad de los profesores en el aula, sobre todo a las mujeres. No querer que se cuelguen fotos de animales en la clase, no querer ver canales de televisión occidentales, muñecas sin ojos o taparle la cara a las muñecas, menores que juegan muchas horas a videojuegos de guerra, como ahora Call of Dutyo, Assassins Creed, están jugando en su mente como si se trasladasen a Siria y se trasladan al combate, el rechazo a las discotecas o locales de ocio, no participar en fiestas populares porque se escucha música y se bebe alcohol, practicar artes marciales o entrenamientos militares o hacer dibujos en los que aparecen armas”.

El segundo nivel de radicalización que, según Interior, atenta contra “las libertades públicas” y podría tratarse de un joven “con un objetivo terrorista”, [los indicadores] serían: “Visitar páginas webs vinculadas a Daesh, el uso de códigos ocultos para navegar por Internet o la exclusión de amistades no musulmanas y de las musulmanas que tengan una visión no islamista de la religión”. 

Agente de los Mossos d´Esquadra: “Nuestra sociedad choca con su concepción del islam, una sociedad más tradicional, más retrógrada”

Según el agente, “hacer un análisis en profundidad de cada caso, esto ya le corresponde al ámbito policial. Vosotros nos trasladáis todos los indicadores que estéis viendo del chico o de la familia o informaciones que os lleguen. Desde que hay un imam nuevo, las mujeres están llevando el velo. Los niños ya quieren comer halal. Una serie de indicadores que no están padeciendo los niños, sino el entorno del oratorio en su conjunto y que este barrio está sufriendo un proceso de radicalización por informaciones que pueden venir del imam o de los feligreses del mismo oratorio o de algunos padres. El análisis en profundidad de cada caso nos corresponde a nosotros. Valoramos toda la información que vosotros nos enviáis y comenzamos a partir de aquí la valoración policial”. 

La formación acaba con la intervención del miembro del departamento de Educación, que explica a los docentes lo que tienen que hacer una vez recogida la información: “Cualquier persona de la comunidad educativa que ve o detecta alguna cosa, lo tiene que comunicar. Una vez tenemos recogida la información y tenemos la confirmación de que puede haber algo, lo comunicamos a Inspección, que en teoría son los responsables que asesoran con el tema convivencial. Si consideran que puede estar dándose una radicalización, esta información debemos comunicársela a la oficina de relación con la comunidad: los Mossos que tenemos en el territorio. Tenemos que detectar una serie de cosas, tenemos que decir lo que estamos viendo. Una vez hemos trasladado la información de un alumno que puede hacer pensar que ahí hay una radicalización, los Mossos del territorio van a unas estructuras que el departamento de Interior conoce, la policía de proximidad y las unidades de información. Y cuando determinen si hay caso, esta información recibe un nivel de relevancia, que puede ser 0, 1, 2, 3…” Dependiendo del nivel de relevancia del caso, se puede traducir en “nada”, en una “intervención educativa”, en “la derivación de los casos a los servicios sociales y DGAIA1” o “a la fiscalía si hay un delito”. Sin embargo, según la misma experiencia de denuncias de casos en estos dos años de funcionamiento del protocolo, el propio miembro del departamento de Educación reconoce que “de los casos que van llegando, la mayoría se van cerrando y no hay nada”. 

Un protocolo estigmatizador

En el conjunto de la formación se detecta un uso intenso de la palabra islamista como elemento de sospecha y, por lo tanto, de vigilancia. El paradigma preventivo del protocolo reinterpreta este concepto, criminaliza y presenta a las comunidades musulmanas que quieren vivir de acuerdo con su tradición espiritual, como el enemigo en una estrategia de vigilancia intensiva. Sorprende el uso reduccionista de conceptos tan complejos como islam, islamismo, salaf, yihad, sharía, dúa y otros conceptos islámicos empleados en la formación policial a los docentes. Tal y como explica Luz Gómez en el libro Entre la Yihad y la Sharia. Una historia intelectual sobre el islamismo, los ulemas hace siglos que discuten sobre estos temas sin nunca haber llegado a consensos entre pensadores islámicos. Las simplificaciones denotan un conocimiento poco riguroso, en un contexto social donde las posibilidades de discriminación y criminalización son elevadas. Juicios de valor como cuando llaman las “sociedades del Islam” como “sociedades retrógradas”, muestran una visión al menos etnocentrista.

El islam está presente en casi todos los países del mundo y por lo tanto adopta millones de formas en su pensamiento y expresión. Según el ACNUR, cerca de 50 países tienen mayoría musulmana y entre ellos encontramos países también laicos. Edward Said profundizó en la obra Orientalismo en cómo el relato histórico según el cual las sociedades musulmanas son de una determinada manera ha contribuido a consolidar una concepción islamófoba del mundo. De hecho, antes de morir expresó que “la invasión y destrucción de Irak en 2003 no hubiera sido posible sin la visión que Occidente tiene los” otros y concretamente de los musulmanes”. Arun Kundnani, profesor de Medios, Cultura y Comunicación en la Universidad de Nueva York, alerta de que “la radicalización se ha convertido en la lente a través de la cual las sociedades occidentales ven la población musulmana y contribuye a la justificación del desarrollo de una estrategia global de control y vigilancia, bajo el velo de la prevención”.

Imagen principal e infografía: Pau Fabregat- La Directa

Traducción de @redislamofobia

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies