Denuncia la connivencia policial con el hombre que le insultó y amenazó: “Estamos en España, te voy a matar y no me va a pasar nada”

El supuesto agresor en presencia de los cuerpos de policía y conduciendo la motocicleta en chanclas / Imagen tomada por el joven agredido

Pedro (Colombia, 1980) se encontraba de vacaciones por Sanxenxo (Pontevedra) y salió a dar un paseo en patinete eléctrico por la calzada durante la mañana del sábado 10 de agosto. En un tramo del trayecto, un hombre que conducía una motocicleta se puso a su altura y comenzó a proferir insultos arguyendo que no podía circular por carretera: “mono de mierda”, “sudaca”, “vete a tu puto país”, “estamos en España, “te voy a matar y no me va a pasar nada”, “sois mierda”…  incluso trató de tirarle del patinete en diversas ocasiones echándole la motocicleta encima y pateandole desde ella, según explica.

Por miedo a que pudiese empeorar la situación, pues continuaban los insultos y los intentos de embestida, decide abandonar la calzada y llama a un agente de policía que se encontraba cerca del lugar. Comenzó a explicarle lo que había sucedido, sin embargo, mientras se hallaba en presencia del agente, el conductor de la moto continúo con los insultos, “llegando incluso a alzar su puño con intención de pegarme”, explica Pedro.

En ese mismo momento, “el agente de policía pidió al agresor que se tranquilizara porque de lo contrario iba a pedir refuerzos, a lo que este contestó que sí, pero que llamara al sargento”. El policía le ordenó entonces que no se moviera, mientras pedía refuerzos. Pedró solicitó al agente que dejara constancia por escrito de todos y cada uno de los insultos y amenazas que estaba recibiendo con la intención de incluirlo en una denuncia posterior. Al escuchar estas palabras “el agresor interviene diciéndome, tú a mí no me puedes denunciar, no sabes quién soy yo, te vas a arrepentir”.

Uno de los agentes le contestó: “estas en España, eh”.

“Poco tiempo después, llegan al lugar dos agentes de policía local que saludan al agresor, hablan con él y me piden que me identifíque”, explica Pedro, quien se identificó, aportando su documentación, el seguro del patinete eléctrico (iba con casco y chaleco direccional). inmediatamente pide a los agentes que identifiquen al agresor para interponerle una denuncia. Sin embargo, para su sorpresa, uno de los agentes le contestó: “estas en España, eh”. Después de esta frase, Pedro continuó reiterando que se identificara al agresor, pero este indicaba que no los llevaba encima. Su sorpresa se incrementó cuando uno de los policías “contestó que no hacía falta, porque es un conocido” en alusión al agresor de Pedro.

Recibió aquellas palabras con estupor, “uno de los agentes me dice en tono amenazante, se me va caer el pelo, que estoy en España. Inmovilizan mi patinete y sin darme más explicaciones, ni facilitarme ningún documento de traslado o inmovilización del mismo”, comenta. Al preguntar el motivo de la inmovilización del patinete uno de los agentes locales le respondió “porque lo digo yo”, según consta en la denuncia facilitada a Es Racismo. Mientras tanto, el agresor se marchó en su motocicleta en chanclas y sin ser identificado.

Define la labor policial como “prácticas abusivas, arbitrarias y discriminatorias, que entraña violencia moral y daños psicológicos para aquellos que las sufrimos”

A pesar de la documentación mostrada, Pedro fue multado por 500€ bajo la justificación policial de carecer de la autorización administrativa correspondiente y un amigo que lo acompañó a comisaría, el cual es licenciado en derecho, fue denunciado por obstrucción a la justicia.

En un post publicado en Facebook, señala que los dos motivos principales por los que hace públicos los hechos es para que “se identifique al agresor y así poder interponer la denuncia correspondiente en los juzgados y que esta sea viable” y con la finalidad de hacer una denuncia social ante “el trato degradante y xenófobo recibido por dos agentes de la Policía Local de Sanxenxo”.

“El trato recibido por estos dos agentes, no así por el primer policía que acudió al lugar, a quien felicito por su trabajo, ha sido degradante y xenófobo, menoscabando gravemente mi integridad moral en el ámbito de la relación funcionarial y prevaliéndose de su relación de superioridad, mediante actitudes hostiles y humillantes, para evitar mi denuncia al agresor (conocido de uno de los agentes)”, lo que impide el legítimo ejercicio de sus derechos como ciudadano. Actitudes que define como “prácticas abusivas, arbitrarias y discriminatorias, que entraña violencia moral y daños psicológicos para aquellos que las sufrimos”.

Pedro nunca pensó que este tipo de actitudes pudieran afectar tanto. Explica que ha estado días durmiendo poco y mal, debido a la impotencia de saber que un funcionario público, a sabiendas de su injusticia, intervieno de forma arbitraria abusando de su cargo. Señala, por encima de la actitud del agresor, el comportamiento de los dos agentes de Policía Local, “menos mal hacen los delincuentes que un mal policía”. “Es una sensación de impotencia, humillación e indefensión que no puedo describir con palabras”.

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