Racismo y pandemia en Albacete. De 17 a 130 infectados por la mala gestión local.

No todos somos iguales frente a esta pandemia:

Hoteles gratuitos para turistas, hacinamiento y coacción policial para los trabajadores del campo. En esta crisis sanitaria, económica y social las desigualdades se profundizan, y si eres una persona migrante y racializada, tienes que ponerte en fila a esperar a ver si deciden darte algún derecho.

Desde hace aproximadamente un mes vemos casi a diario en los medios de comunicación convencionales la criminalización constante de un grupo de temporeros en Albacete. Se les culpa de una serie de rebotes en la provincia, sin detenerse realmente a analizar lo que está ocurriendo entre estos trabajadores esenciales. 

Es Racismo ha estado en contacto con algunos temporeros para conocer la realidad a la que se están enfrentando desde que les impusieron un confinamiento el día 17 de julio. 

¿Qué ocurre realmente en Albacete

“los profesionales sanitarios recomendaron a las instituciones que se nos separará en grupos de máximo 25 personas para evitar la propagación, sin embargo, esto nunca llegó a pasar”. 

A mediados del mes de julio, 403 temporeros, que residían en un asentamiento olvidado por las instituciones, fueron sometidos a tests PCR, de ellos sólo 17 dieron positivo. Tras detectar este grupo de positivos desde el Ayuntamiento de Albacete se intentó poner solución y para ello después de 5 días en los que se mantuvieron en el asentamiento estos temporeros fueron trasladados a IFAB (Institución Ferial de Albacete). Según nos cuentan algunas de las personas que fueron trasladadas allí : “los profesionales sanitarios recomendaron a las instituciones que se nos separará en grupos de máximo 25 personas para evitar la propagación, sin embargo, esto nunca llegó a pasar”. 

Así, relatan estos trabajadores esenciales cómo en ningún momento se han tomado por parte del Ayuntamiento las medidas de seguridad necesarias para evitar la propagación del virus dentro del espacio habilitado. Este es uno de los motivos por el que el número de positivos no ha dejado de aumentar dentro de este grupo de personas en el municipio manchego. El hacinamiento y la falta de medidas higiénicas ya que los jóvenes no contaban con geles, ni capacidad de lavarse las manos de forma frecuente son otros de los motivos de la expansión del contagio. 

En las últimas semanas han sido varios colectivos y asociaciones los que han denunciado las malas condiciones en las que estaban viviendo este grupo de temporeros, la falta de salubridad y el incremento de los contagios. Este incremento produjo que hace sólo unos días los compañeros hayan sido divididos en grupos más pequeños y repartidos entre varios Institutos y polideportivos de la ciudad. Actualmente, los casos positivos son trasladados al IES Tomas Navarro Tomas, mientras que el resto de los temporeros se encuentran localizados en diferentes pabellones por toda la ciudad. 

 

Son varios los altercados que se han producido entre los jóvenes confinados y la policía. El motivo de la mayoría de estos enfrentamientos ha sido la indignación de estos chicos que a pesar de dar negativo en varios test PCR de han visto obligados a permanecer confinados con otros compañeros que sí estaban contagiados y por lo tanto tenían una exposición al virus innecesaria y la imposibilidad de recuperar su vida normal tras dar negativo en varias ocasiones. Esta mala gestión por parte de las autoridades locales y provinciales es lo que ha provocado que un brote inicialmente de tan sólo 17 casos a día de hoy cuente con cerca de 130 casos positivos muchos de ellos asintomáticos. 

También son varios los jóvenes que relatan que estar allí confinados “es peor que estar en la cárcel. No tenemos medidas de higiene, la comida que nos llega es escasa y en muchas ocasiones llega fría y en mal estado. Tenemos a varios grupos de policías armados en la puerta que solo generan más desconfianza y miedo entre los confinados. Varios de los guardias nos tratan mal y ejercen violencia tanto física como verbal.” Además del abandono de las instituciones, estos temporeros sufren a diario vejaciones y actuaciones racistas tanto en los puntos de confinamiento confinados donde se acercan vecinos a increparlos como por redes sociales en las cuales los mensajes de odio y los ataques racistas son constantes. 

 

El tratamiento que se le está dando a estos trabajadores es una prueba más de cómo el racismo y la pandemia van de la mano. Cómo las personas racializadas sufren contagios masivos sin que nadie tome medidas reales, cómo los trabajadores esenciales y las personas que han hecho posible que alimentos básicos lleguen a nuestras mesas durante los meses que duró el Estado de Alarma ahora son abandonados y confinados mezclando casos positivos y negativos sin mantener la distancia de seguridad y alimentándose en muchas ocasiones de las donaciones particulares. Este es otra forma más de perpetuar el Racismo Institucional que oprime y castiga a los cuerpos racializados. Un racismo que se repite en diversos municipios españoles con los trabajadores del campo. Un racismo que no es nuevo pero que está atacando nuestras vidas con gran brutalidad durante esta pandemia. 

 

 

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